martes, 24 de febrero de 2026

PATRIMONIO CULTURAL MATERIAL DE PUNO

 LA PUERTA

DE LA CATEDRAL

Christian Reynoso

D

esde hace décadas, la Basílica Menor de la Catedral de Puno necesita arreglos y labores de remodelación urgentes, sin que nadie haya tomado cartas en el asunto. Construida entre 1669 y 1757, es hoy en día el monumento arquitectónico religioso más importante de Puno y en torno a su valor iconográfico de lectura occidental y andina hay una abundante bibliografía. Su frontispicio es una obra de arte, pero necesita, así como todo el conjunto, de arreglos, conservación y mantenimiento. En esta columna, en 2022, alertamos de esta situación. El Obispado de Puno, a su cargo, se hizo de la vista gorda.

Hace poco se ha dado un paso importante. La sede del Ministerio de Cultura en Puno ha gestionado presupuesto de la empresa minera Cori Puno, por un monto de 57 mil soles, para la restauración de la puerta principal de la Catedral. El trabajo, en manos de restauradores cusqueños, bajo el mando del maestro Jhon Bautista, se ha concretado entre noviembre de 2025 y enero de 2026. De esta manera, durante la reciente Festividad de la Candelaria se ha estrenado la puerta que ha recuperado características originales. Se espera que esto sea el inicio de futuras acciones de recuperación, conservación y arreglo de otros sectores de la Catedral, gracias a la labor del Ministerio y sus funcionarios. Ya era hora.

La restauración de la puerta ha traído críticas que se han ventilado en algunos medios locales. Se ha criticado, por ejemplo, el nuevo color rojo indio, en vez del acostumbrado verde (que no respetó el color de los accesorios de metal), pero, en verdad, lo que se ha hecho es restituir el color original que, además, hace juego con el empedrado de la explanada de la Catedral que muestra tonos similares. Curiosamente, las críticas más certeras han venido de parte del obispo de Puno, Jorge Carrión, pese a haber avalado el proyecto de restauración que se puso en marcha. Ha dicho que la restauración está inconclusa además de no haber recibido el informe final. El Ministerio ha atendido las demandas del obispo.

Sin embargo, resulta irónico que Carrión haga este tipo de críticas, sobre todo, porque en sus 26 años que lleva como obispo de Puno, no ha movido un solo dedo por mejorar las condiciones de la Catedral, ni se ha preocupado por los arreglos que necesita, incluso los de tipo doméstico. ¿No alcanza la limosna que recibe para echar una mano de pintura a las rejas circundantes o cortar el musgo en las paredes de piedra? Por el contrario, durante su gestión han ocurrido robos de enseres religiosos de los que no hay responsables; ha incurrido en silencios vergonzosos frente a hechos cuestionables de la curia puneña. ¿Y qué de los bienes de la Catedral? El inventario debería ser público y no estar bajo llave (existe uno que data del 20/09/1973), para que alguna institución en adelante fiscalice. En todo caso, las restauraciones y mejoras no solo deben ser por fuera sino por dentro. <+>

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Ver otros artículos de mi autoría sobre la Catedral de Puno:

Conversación en La Catedral de Puno con W. Cano

Arreglos necesarios en la Catedral de Puno

La Catedral de Puno (I)

La Catedral de Puno (II)

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