ETNIAS INDIGENAS
QUE APOYARON A LOS INVASORES ESPAÑOLES
|
E |
l
encuentro entre los europeos y los pueblos americanos en el siglo XVI es un
tema muy complejo de entender y hasta ha sido politizado con el pasar de los
años. La alianza político-militar entre
las antiguas naciones y las empresas de “conquista” resulta un tema
desconocido o difícil de asimilar para muchos, hasta el punto de que es inaudito
aceptar a indígenas como conquistadores
y pacificadores.
Fueron numerosos los aliados americanos que apoyaron a los españoles en el Nuevo Mundo. Sin ellos, «la conquista» no se hubiera producido, dado su escaso número (y no solamente al principio), por lo que muy probablemente la historia habría sido otra. También se podría haber contado la historia de la conquista de América como la liberación de los pueblos americanos más débiles, sometidos por los más fuertes.
Contrario al pensamiento popular, los nativos de América no eran ajenos a la guerra, diplomacia, alianzas estratégicas, así como tampoco eran un solo pueblo. La gran mayoría de estas sociedades consideraban a la guerra como un mecanismo de supervivencia, de prosperidad a nivel comunitario y también a nivel individual, los curacas y comandantes indígenas encontraban el camino al ascenso social, económico y político a través de los logros en el campo de batalla.
![]() |
| Cañaris contra incas |
![]() |
| Territorio cañari |
La
ayuda de estos pueblos no solo se limitó a proveer suministros, guías,
traductores, sirvientes y cargadores, sino que también cumplieron funciones militares, es decir que combatieron contra las tropas incaicas, y es menester aclarar que
fueron el grueso de las tropas conquistadoras.
En el Perú
del Imperio Inca
Antes
de la guerra civil entre Huáscar y su hermano Atahualpa, los pueblos Huancas,
Cañaris y Chachapoyas vivían sometidos al Inca.
Los Cañaris
Durante
dicha guerra civil, los Cañaris tomaron partido por
Huáscar. Atahualpa había conseguido el apoyo de la confederación norteña
(Caranquis-Quitus-Puruhaes), y bajó a Tomebamba para pactar una alianza con
los Cañaris. Sin embargo estos ya habían tomado partido por
Huáscar, por lo que acabaron con la guardia de Atahualpa y a él mismo lo
apresaron.
Atahualpa
consiguió escapar y volver a Quito, donde después de reunir a sus ejércitos,
regresó a Tomebamba, e hizo una masacre generalizada de todos los Cañaris,
destruyendo su ciudad.
Casi
desde la misma llegada de los españoles a Tumbes, algunos curacas tallanes no
dudaron en apoyarles y en el viaje de Pizarro hacia Cajamarca, tanto ellos como
los chimú les advirtieron de que se cuidasen de Atahualpa.
Derrotado
y hecho prisionero Huáscar por el ejército de Atahualpa, tanto sus seguidores
como sus aliados, decidieron unirse a Pizarro al que le aportaron apoyo
logístico y militar para derrotar a los incas rivales.
Después
de que Francisco Pizarro capturase a
Atahualpa en Cajamarca, los Cañaris fueron a entrevistarse con
el jefe español. Su odio contra Atahualpa era tan fuerte que serían el primer
grupo étnico del Imperio Inca en formar alianza con los recién llegados. Poco
tiempo después de que se unieran los Cañaris, Pizarro recibiría
también el apoyo de los Chachapoyas, de los Huancas y
del huascarista Manco Inca.
Con
todos ellos partió hacia la conquista del Cuzco. Durante el dominio español,
los Cañaris lo aceptaron y se convirtieron a la religión
cristiana, guerreando durante años contra los Incas rebeldes de Vilcabamba.
Finalmente Cañaris y españoles
derrotaron a los Incas en la Batalla de Sacsayhuamán.
Los Cañaris también
se unieron a las huestes de Sebastián de Benalcázar en su
conquista del reino de Quito. En la «Relación de Tomebamba” (localidad al
norte del imperio inca, bautizada por los hispanos como Cuenca), se afirma que
tanto la presencia de Benalcázar en estas tierras (primer
español que lo hizo), como la posterior de Almagro, fue motivada
por el llamamiento que a ambos hicieran los principales caciques Cañaris.
No
hay dudas respecto a la actitud que adoptaron estos belicosos pueblos
del norte de Quito, enemigos de los descendientes del Inca Huayna Capac,
demostrado por las informaciones existentes, que fue igualmente absoluta su lealtad a la Corona de España.
Los Chachapoyas
Los Chachapoyas,
no solo de los que estaban presentes en el Cuzco a la llegada de Pizarro, sino
de toda la población de la tierra explorada por Alonso de Alvarado en 1535.
![]() |
| Tupac Yupanqui somete a los chachapoyas |
La política de establecer alianzas con los indígenas fue una estrategia que Alonso de Alvarado cultivó con una prudencia que Cieza de León, tan crítico con la conducta de algunos conquistadores, reconoce sin reservas. De la firmeza de esas alianzas y de la lealtad de los indígenas que las suscribieron, da fe una relación escrita por un indio «ladino», natural de Cochabamba, hijo de un cacique principal, que amplía la información de Cieza sobre el Guamán «embajador» de Alonso de Alvarado. A cambio el indio hace una petición de mercedes a la Corona como recompensa por su larga colaboración en las campañas de la conquista del Perú.
Los Huancas
Los
huancas, por
su parte, celebraron la venida de los españoles (esperaban librarse de la
esclavitud de Atahualpa) y los consideraban sus salvadores, por lo
que se unieron a ellos. El 9º Inca Pachacuti les
había infligido un enorme castigo por haberse sublevado contra su imperio.
Mandó cortar las dos manos a los hombres y la mano derecha a las mujeres. Desde
entonces habían estado sometidos al estado Inca.
Abastecieron y
equiparon a sus nuevos aliados con ganados, comida y ropa. Y en su
momento, a la hora de enfrentar la última resistencia militar de las huestes
que permanecían leales a Atahualpa, españoles y Huancas decidieron
jugarse el «todo por el todo”. Más tarde, con
miles de guerreros, contribuirían a combatir la resistencia de Manco Inca.
Fueron
reconocidos por la Corona de España por su ayuda en la lucha contra los
incas. Felipe II les otorgó un blasón en
señal de la unión entre ambas naciones. Los curacas y la nobleza huanca recuperaron
sus privilegios y el gobierno español mediante Real Cédula prohibió el
establecimiento de latifundios en territorio huanca.
![]() |
| Huancas de brazo con españoles, luchas contra los incas |
![]() |
Por
lo demás, en los enfrentamientos contra las tropas incaicas los “indios
conquistadores” se revelaron como unos magníficos soldados, que a diferencia de
los españoles se lanzaban sin temor alguno a la batalla realizando incluso
temerarias cargas frontales contra las líneas enemigas, su habilidad natural
para la guerra se convirtió en una pesadilla para la existencia del mismo
Tahuantinsuyo, la cual terminó de sucumbir ante la alianza en 1572
Manco Inca y las
etnias anti incas
Cuando
Hernando Pizarro lideró la defensa del Cusco
contra el asedio de Manco Inca, doscientos soldados españoles estaban
apuntalados por “más de treinta mil indios
auxiliares”, entre los que se contaban muchos Cañaris y Chachapoyas.
Poco
más tarde, cuando los incas cercaron la ciudad
de Lima, los yungas de Lima (Lurigancho, Surco, Chilca),
los huaylas y nuevamente sus vecinos, los huancas colaboraron
en el levantamiento del cerco. También vecinos de éstos, los yauyos,
los tarmas y los chankas, mostraron en otro
momento su alianza con los españoles.
En la independencia
del Perú
En
otro momento de la historia, durante el proceso de independencia, los ejércitos realistas tenían un numeroso componente de indígenas. Eran
descritos por sus superiores, como el general Pezuela, como soldados dispuestos
a hacerse matar en sus puestos. Lo curioso, es que después de tres siglos de
presencia española en esos territorios, la mayoría de esos indios no hablaba la
lengua de Cervantes; hablaban y en muchas partes hablan hasta hoy, sus lenguas
nativas, siendo el quechua y el aymara las
mayoritarias, estaban protegidas por las leyes de la Corona, razón por la cual
muchos mandos medios españoles aprendían sus idiomas para darles instrucciones
en batalla; no es de extrañar que hubiera tal lealtad a España, que siempre fue
muy respetuosa con las tradiciones y culturas locales de sus súbditos.
En
el Perú se conformó el regimiento de Nobles Patricios del Cuzco,
cuyo cuerpo de oficiales estaba compuesto por los descendientes de las 13 casas de sangre Inca. Es decir, en plena
guerra de independencia, los descendientes del imperio Inca continuaban con el
estatus de nobleza de sus ancestros dentro de la estructura social española. <>






No hay comentarios:
Publicar un comentario