jueves, 21 de mayo de 2026

PAGINAS NEGRAS EN LA HISTORIA DEL PERU

 ETNIAS INDIGENAS

QUE APOYARON A LOS INVASORES ESPAÑOLES


E

l encuentro entre los europeos y los pueblos americanos en el siglo XVI es un tema muy complejo de entender y hasta ha sido politizado con el pasar de los años. La alianza político-militar entre las antiguas naciones y las empresas de “conquista” resulta un tema desconocido o difícil de asimilar para muchos, hasta el punto de que es inaudito aceptar a indígenas como conquistadores y pacificadores.

Fueron numerosos los aliados americanos que apoyaron a los españoles en el Nuevo Mundo. Sin ellos, «la conquista» no se hubiera producido, dado su escaso número (y no solamente al principio), por lo que muy probablemente la historia habría sido otra. También se podría haber contado la historia de la conquista de América como la liberación de los pueblos americanos más débiles, sometidos por los más fuertes.

Contrario al pensamiento popular, los nativos de América no eran ajenos a la guerra, diplomacia, alianzas estratégicas, así como tampoco eran un solo pueblo. La gran mayoría de estas sociedades consideraban a la guerra como un mecanismo de supervivencia, de prosperidad a nivel comunitario y también a nivel individual, los curacas y comandantes indígenas encontraban el camino al ascenso social, económico y político a través de los logros en el campo de batalla.


Cañaris contra incas

“En la mentalidad de los Cañaris, Chachapoyas y Huancas, en el siglo XVI y durante casi todo el periodo colonial, perduró la idea de que ellos también eran “indios conquistadores” a semejanza de los españoles, resultando este pensar de su alianza y cercanía”. (Schjellerup, 1997)

Territorio cañari
Con la incursión de los exploradores españoles muchas sociedades del norte vieron una oportunidad para librarse del yugo del pueblo hegemónico en la región, y decidieron participar en la conquista del Tahuantinsuyo a cambio de la promesa de libertad, riquezas y autonomía política.

La ayuda de estos pueblos no solo se limitó a proveer suministros, guías, traductores, sirvientes y cargadores, sino que también cumplieron funciones militares, es decir que combatieron contra las tropas incaicas, y es menester aclarar que fueron el grueso de las tropas conquistadoras.

En el Perú del Imperio Inca

Antes de la guerra civil entre Huáscar y su hermano Atahualpa, los pueblos Huancas, Cañaris y Chachapoyas vivían sometidos al Inca.

Los Cañaris

Durante dicha guerra civil, los Cañaris tomaron partido por Huáscar. Atahualpa había conseguido el apoyo de la confederación norteña (Caranquis-Quitus-Puruhaes), y bajó a Tomebamba para pactar una alianza con los Cañaris. Sin embargo estos ya habían tomado partido por Huáscar, por lo que acabaron con la guardia de Atahualpa y a él mismo lo apresaron.

Atahualpa consiguió escapar y volver a Quito, donde después de reunir a sus ejércitos, regresó a Tomebamba, e hizo una masacre generalizada de todos los Cañaris, destruyendo su ciudad.

Casi desde la misma llegada de los españoles a Tumbes, algunos curacas tallanes no dudaron en apoyarles y en el viaje de Pizarro hacia Cajamarca, tanto ellos como los chimú les advirtieron de que se cuidasen de Atahualpa.

Derrotado y hecho prisionero Huáscar por el ejército de Atahualpa, tanto sus seguidores como sus aliados, decidieron unirse a Pizarro al que le aportaron apoyo logístico y militar para derrotar a los incas rivales.

Después de que Francisco Pizarro capturase a Atahualpa en Cajamarca, los Cañaris fueron a entrevistarse con el jefe español. Su odio contra Atahualpa era tan fuerte que serían el primer grupo étnico del Imperio Inca en formar alianza con los recién llegados. Poco tiempo después de que se unieran los Cañaris, Pizarro recibiría también el apoyo de los Chachapoyas, de los Huancas y del huascarista Manco Inca.

Con todos ellos partió hacia la conquista del Cuzco. Durante el dominio español, los Cañaris lo aceptaron y se convirtieron a la religión cristiana, guerreando durante años contra los Incas rebeldes de Vilcabamba. Finalmente Cañaris y españoles derrotaron a los Incas en la Batalla de Sacsayhuamán.

Los Cañaris también se unieron a las huestes de Sebastián de Benalcázar en su conquista del reino de Quito. En la «Relación de Tomebamba” (localidad al norte del imperio inca, bautizada por los hispanos como Cuenca), se afirma que tanto la presencia de Benalcázar en estas tierras (primer español que lo hizo), como la posterior de Almagro, fue motivada por el llamamiento que a ambos hicieran los principales caciques Cañaris.

No hay dudas respecto a la actitud que adoptaron estos belicosos pueblos del norte de Quito, enemigos de los descendientes del Inca Huayna Capac, demostrado por las informaciones existentes, que fue igualmente absoluta su lealtad a la Corona de España.

Los Chachapoyas

Los Chachapoyas, no solo de los que estaban presentes en el Cuzco a la llegada de Pizarro, sino de toda la población de la tierra explorada por Alonso de Alvarado en 1535.

Tupac Yupanqui somete a los chachapoyas
Como consecuencia de la enemistad de los Chachapoyas con sus vecinos, la alianza con los españoles fue aún más firme. Cieza de León dice que cuando Alvarado llegó en compañía de sus hombres, trece en total, a Cochabamba: «… fueron bien recibidos de los naturales, porque de toda la comarca los vinieron por los ver mostrándose como amigos…». Cieza menciona un ejército de tres mil guerreros indígenas confederados con Alvarado para someter a los grupos indígenas de la región oriental de Chillao (en el centro del alto Marañón), que se habían mostrado hostiles a los españoles y destaca la gestión decisiva de un principal de los aliados, llamado Guamán, que logró avenir las voluntades de los belicosos defensores de Chillao.

La política de establecer alianzas con los indígenas fue una estrategia que Alonso de Alvarado cultivó con una prudencia que Cieza de León, tan crítico con la conducta de algunos conquistadores, reconoce sin reservas. De la firmeza de esas alianzas y de la lealtad de los indígenas que las suscribieron, da fe una relación escrita por un indio «ladino», natural de Cochabamba, hijo de un cacique principal, que amplía la información de Cieza sobre el Guamán «embajador» de Alonso de Alvarado. A cambio el indio hace una petición de mercedes a la Corona como recompensa por su larga colaboración en las campañas de la conquista del Perú.


Los Huancas 

Los huancas, por su parte, celebraron la venida de los españoles (esperaban librarse de la esclavitud de Atahualpa) y los consideraban sus salvadores, por lo que se unieron a ellos. El 9º Inca Pachacuti les había infligido un enorme castigo por haberse sublevado contra su imperio. Mandó cortar las dos manos a los hombres y la mano derecha a las mujeres. Desde entonces habían estado sometidos al estado Inca.

Abastecieron y equiparon a sus nuevos aliados con ganados, comida y ropa. Y en su momento, a la hora de enfrentar la última resistencia militar de las huestes que permanecían leales a Atahualpa, españoles y Huancas decidieron jugarse el «todo por el todo”. Más tarde, con miles de guerreros, contribuirían a combatir la resistencia de Manco Inca.

Fueron reconocidos por la Corona de España por su ayuda en la lucha contra los incas. Felipe II les otorgó un blasón en señal de la unión entre ambas naciones. Los curacas y la nobleza huanca recuperaron sus privilegios y el gobierno español mediante Real Cédula prohibió el establecimiento de latifundios en territorio huanca.

Huancas de brazo con españoles, luchas contra los incas
La enemistad de estos pueblos en general con las autoridades incas había sido tradicional y, desde el inicio de la marcha sobre el Cuzco, ya se ha dicho que acompañaron a los españoles. El cronista Sancho de la Hoz, secretario de Pizarro, nos ha dejado importante información sobre estos pueblos, que colaboraron en el asentamiento de los españoles en Xauxa, Perú: «… celebrando mucho su venida, porque con ella pensaban que saldrían de la esclavitud en que los tenía aquella gente extranjera (refiriéndose en este caso a los incas). El mismo cronista nos informa también de que en Andahuaylas:  «…hubo gente procedente de comarcas vecinas que venían huyendo de las tropas quiteñas que desde el Cuzco dominado por Quizquiz actuaban en toda la región en una campaña devastadora; y desde luego ha sido suficientemente resaltado el apoyo que Manco Inca brindó en un principio a los españoles

El historiador peruano Waldemar Espinoza Soriano, en la destrucción del Imperio de los Incas, por su parte, centra casi toda su atención en el papel descollante que, como aliados de los conquistadores españoles cumplieron los Huancas de los ricos valles agrícolas de Jauja, Concepción y Huancayo, en los Andes Centrales del Perú.

Por lo demás, en los enfrentamientos contra las tropas incaicas los “indios conquistadores” se revelaron como unos magníficos soldados, que a diferencia de los españoles se lanzaban sin temor alguno a la batalla realizando incluso temerarias cargas frontales contra las líneas enemigas, su habilidad natural para la guerra se convirtió en una pesadilla para la existencia del mismo Tahuantinsuyo, la cual terminó de sucumbir ante la alianza en 1572

Manco Inca y las etnias anti incas

Cuando Hernando Pizarro lideró la defensa del Cusco contra el asedio de Manco Inca, doscientos soldados españoles estaban apuntalados por “más de treinta mil indios auxiliares”, entre los que se contaban muchos Cañaris y Chachapoyas.

Poco más tarde, cuando los incas cercaron la ciudad de Lima, los yungas de Lima (Lurigancho, Surco, Chilca), los huaylas y nuevamente sus vecinos, los huancas colaboraron en el levantamiento del cerco. También vecinos de éstos, los yauyos, los tarmas y los chankas, mostraron en otro momento su alianza con los españoles.

En la independencia del Perú

En otro momento de la historia, durante el proceso de independencia, los ejércitos realistas tenían un numeroso componente de indígenas. Eran descritos por sus superiores, como el general Pezuela, como soldados dispuestos a hacerse matar en sus puestos. Lo curioso, es que después de tres siglos de presencia española en esos territorios, la mayoría de esos indios no hablaba la lengua de Cervantes; hablaban y en muchas partes hablan hasta hoy, sus lenguas nativas, siendo el quechua y el aymara las mayoritarias, estaban protegidas por las leyes de la Corona, razón por la cual muchos mandos medios españoles aprendían sus idiomas para darles instrucciones en batalla; no es de extrañar que hubiera tal lealtad a España, que siempre fue muy respetuosa con las tradiciones y culturas locales de sus súbditos.

En el Perú se conformó el regimiento de Nobles Patricios del Cuzco, cuyo cuerpo de oficiales estaba compuesto por los descendientes de las 13 casas de sangre Inca. Es decir, en plena guerra de independencia, los descendientes del imperio Inca continuaban con el estatus de nobleza de sus ancestros dentro de la estructura social española. <>

No hay comentarios:

Publicar un comentario