EN LA RECTA FINAL
Por Gustavo Espinoza M.
A pocos días de
los comicios nacionales de abril, cabe formular algunas apreciaciones, no con
el ánimo de inducir el voto, sino tan sólo con la idea de ayudar a los lectores
a reflexionar en torno a los retos que tenemos por delante. Veamos:
Objetivamente, y aunque parezca una
exageración desmedida, podemos afirmar que entre los 36 candidatos
presidenciales, no encontramos uno que garantice un cambio real y sustantivo en
la sociedad peruana. Quizá eso explique la duda que fluye de las
encuestas, y que marca un porcentaje inusualmente elevado.
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| La chicha está fermentando |
Hay que considerar que este proceso
eleccionario se desarrolla en el marco de una violencia particularmente aguda:
el incremento del sicariato y la extorsión, el crimen institucionalizado, y
también la impunidad. Este rasgo no es nuevo. Asoma en el contexto de todos los
procesos. En los anteriores, era el terrorismo, el que levantaba la
cabeza para intimidar a la ciudadanía. Y entonces asomaban los “antiterrorista”
que pedían todo: la pena de muerte, la cadena perpetua, el exterminio de los
terroristas- Y. sobre todo “el orden”. La lucha antiterrorista se convertía en
una bandera altamente rentable en materia de votos. Y usualmente acumulaba más
preferencias el que ofrecía acabar con estos especímenes de la violencia en el
más corto plazo.
Acabado el proceso, se atenuaba el tema,
aunque no desaparecía del todo. Parecía que los terroristas levantaban
temporalmente su tienda para volver a abrirla en los próximos comicios. Y
entonces asomaba una tregua. En víspera de la nueva elección volvía y casi con
idéntica figura: un choque armado en el VRAE con uniformados muertos. “Sendero
vive” era el aullido de la Mafia.
Como esa imagen ya fue usada más de una vez,
ahora asoma con una modalidad cambiado. Ya no son necesariamente los
“terroristas”, sino más bien los sicarios y los extorsionadores,
que se valen de motos lineales, disparan a mansalva, matan choferes, cobradores
y transeúntes, y asustan a toda la sociedad porque sus acciones resuenan en los
medios con persistencia creciente.
La policía nunca está. Siempre llega
después, y captura a cualquier “sospechoso” al que presenta espectacularmente
como cabecilla de una “banda” siniestra. En los últimos 36 meses ya se deben
haber “desmantelado” más de 1800 “bandas” gracias a la extraordinaria labor
policiales, según nos dicen. Pareciera que el Perú es fabricante de bandas
delictivas dado que el “modelo” neoliberal no nos permite producir ni siquiera
un tornillo.
Los debates electorales han servido para que
se presenten propuestas -y no programas-. Ellas han servido para conocer
realmente a esos candidatos.
Rafael
López Aliaga, por ejemplo, ha tenido una idea general: reducir los
ministerios a 6. Es decir, cerrar 12 ministerios porque “no sirven”. ¿Nadie le
ha dicho que eso implicará el despido de un millón de trabajadores? ¿A dónde
irán? ¿Al comercio ambulatorio, o al mercado de taxistas? El promotor de
esta “idea” debe pensar en su mamá porque ese millón de nuevos
despedidos se la habrán de recordar varias veces cada día. Es lo menos que le
podría ocurrir.
Ronald
Atencio, ha tenido otra brillante idea: ha propuesto crear un Escuadrón
de Aniquilamiento para acabar con los delincuentes. Y lo ha dicho muy
orondo: habrá de reclutar a los 500 más destacados policías para convertirlos
en asesinos de la noche a la mañana. Y para no quedarse en
pequeño, estará él a la cabeza de ese “comando de aniquilamiento”. ¿Sabrá lo
que está diciendo? Un Comando de aniquilamiento lo que hace es aniquilar, es
decir, matar a los que tiene al frente. Así fue el Grupo Colina, aunque Atencio
diga que no será igual.
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| Nieto. Apunta a la segunda vuelta |
Por lo pronto, López Chau, en enero atacó a Venezuela y a Maduro, al que
proclamó “dictador”, como lo llamarían a él si ganara las
elecciones y quisiera dar un paso -siquiera uno- a favor del pueblo. Pero no se
atrevió a llamar dictador a Donald Trump que inició una guerra salvaje contra
Irán sin siquiera informar de eso al Senado de su país, y que busca hundir a
Cuba en el mar con todos sus habitantes.
Luego, en cambio, tuvo otro desliz
descomunal. Hablando de dictadores, puso en ese saco a Hitler y Stalin. Ni
siquiera reparó en él mismo, en su propia existencia. Ël, está vivo
porque Stalin ganó la II Guerra Mundial. Si Hitler hubiese ganado, ni López
Chau ni sus padres ni sus hijos estarían con vida. Habrían sido
reemplazados por una estirpe germana que habrían “recuperado” estas tierras
para su raza selecta.
López Chau tiene sus méritos, como los tiene
Atencio, Sanchez o Jorge Nieto. Y en sus listas
parlamentarias hay algunos que valen. Pero hay que buscarlos. En realidad,
estos candidatos presidenciales no saben lo que dicen. Y muchas veces dicen
cosas no porque crean en ellas, sino simplemente porque alguien les dijo que
eso “electoralmente les ayuda”, les “da votos” ,
o “para que no les digan rojos”. Es el oportunismo, el que habla,
no la convicción.
En este contexto es difícil orientarse. En
primera vuelta hay que impedir caer en la trampa. Ninguno de la Mafia vigente
debe pasar a segunda vuelta y menos ganar los comicios. En la recta final habrá
que despejar el camino echando la basura en la basura como se
dijo cuando cayó la dictadura. El pueblo tiene memoria. <+>


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