domingo, 25 de enero de 2026

PROCESO ELECTORAL 2026. I

 LÓPEZ CHAU EN PUNO

DEL RECTOR SOLIDARIO A LAS LISTAS IMPROVISADAS QUE TRAICIONAN LA MERITOCRACIA

Por: Fredy Itusaca

A

lfonso López Chau llega a Puno con una doble imagen: para muchos puneños es el académico solidario que abrió las puertas de la UNI a los manifestantes del sur andino en pleno estallido social; para otros, el líder de un partido que hoy reproduce las mismas improvisaciones y contradicciones que han vaciado de representación real al sistema político peruano en las últimas décadas. Esa distancia entre el discurso de renovación y la práctica concreta en la selección de candidatos en Puno es el núcleo del problema que los votantes deben mirar de frente.

De los abrazos en la UNI a la candidatura presidencial

Ahora Nación nació en medio de la crisis 2022–2023, con López Chau convertido en figura pública por acoger a ciudadanos que llegaron a Lima desde regiones como Puno para protestar contra el Congreso y exigir Asamblea Constituyente. Ese gesto lo conectó con un sentimiento extendido en el altiplano: hartazgo frente a la élite política limeña y búsqueda de referentes que se muestren cercanos y solidarios.

El partido se inscribió oficialmente en el Registro de Organizaciones Políticas en 2024 y se presenta a las elecciones generales de 2026 con López Chau como candidato presidencial, reivindicando una identidad de centroizquierda, socialdemócrata, “renovadora” y con énfasis en las regiones. Puno, que vivió uno de los capítulos más dolorosos del estallido social y suma decenas de muertos en la confrontación con el Estado, se ha convertido en un escenario simbólico central para su campaña. No es casual que López Chau haya iniciado actividades electorales fuertes desde el sur andino y que busque capitalizar la memoria de las marchas de hace algunos años.

La lista de Puno: la meritocracia que se quedó en el discurso

Cuando un académico que se presenta como garante de meritocracia y “nueva política” arma su primera lista al Congreso, lo mínimo que se espera es coherencia entre el relato y los nombres. En el caso de Puno, lo que se observa es una plancha de precandidatos a Senado y Diputados donde predominan figuras desconocidas, sin trayectoria pública visible, sin trabajo sostenido en organizaciones sociales, gobiernos locales o espacios técnicos vinculados a la región.

Según la información del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), en Puno se han presentado como candidatos a Diputados Helard Bladimir Sonco Villanueva, Karim Mavel Castro Quilly, Mirella Shirley Camapaza Quispe, Juan José Espinoza Barrantes y Lady Rosmery Ccopa Acrota, todos desconocidos y excepción de Fredy Dante Calisaya Quispe, que es de la provincia de Chucuito, que tiene arraigo aymara. La lista en su conjunto no expresa ni la pluralidad social del altiplano ni la densidad de liderazgos que Puno ha construido a fuerza de protestas, rondas, frentes de defensa, organizaciones campesinas y gremios.

El propio partido reconoce, a través de fuentes internas citadas por medios regionales, que hubo fricciones en la definición de candidaturas y que al final “tuvieron que tomar la decisión” para cerrar listas. Esa frase es reveladora: decisiones tomadas a último momento, con criterios poco transparentes, hablan más de acuerdos de grupo que de procesos abiertos, competitivos y meritocráticos. En la práctica, el mensaje para la ciudadanía puneña es claro: el discurso de excelencia y selección rigurosa no se ha traducido en una representación a la altura de la promesa inicial.

Puno y la historia de la representación traicionada

Lo que ocurre con Ahora Nación en Puno no es una anécdota aislada; encaja en un patrón histórico de cómo los partidos nacionales han tratado a las regiones del sur andino. Desde los años de los viejos partidos de cuadros hasta las maquinarias personalistas recientes, Puno ha sido visto muchas veces como “territorio electoral” más que como sujeto político: se busca votos, no cuadros; se firma alianzas con grupos locales, no se invierte en formación ni se construyen proyectos de largo plazo.

La improvisación de candidatos sin trayectoria o sin legitimidad social ha sido una constante: se llenan listas con desconocidos que sirven para completar cuotas de género, juventud o territorios, o con personajes que solo tienen capital económico o vínculos con cúpulas, pero no con las comunidades a las que dicen representar. Esa lógica, que ya vació de contenido a partidos tradicionales y a nuevas agrupaciones “antisistema”, se repite ahora bajo un envoltorio de modernidad, datos y lenguaje académico. Puno, que ha sido protagonista de las protestas contra la actual élite política nacional, vuelve a enfrentarse al riesgo de elegir representantes que no vuelvan a la región, no rindan cuentas y terminen absorbidos por los mismos vicios que se critican.

El caso Colchado: símbolo de la contradicción nacional

Mientras en Puno se improvisan listas poco sólidas, a nivel nacional Ahora Nación exhibe como principal figura parlamentaria al coronel en retiro Harvey Colchado, exjefe de la Diviac y protagonista de la detención del expresidente Pedro Castillo. Colchado encabezará la lista por Lima y aporta a la campaña una narrativa de mano dura contra la corrupción y el crimen organizado, con fuerte impacto mediático en la capital.

El problema es evidente: una parte importante de la población del sur andino, incluyendo sectores de Puno, respaldó a Castillo en las urnas y luego en las movilizaciones del 2023, muchas de las cuales terminaron reprimidas con violencia y dejaron muertos y heridos. Llevar como rostro emblemático a quien simboliza, para una franja del electorado, la caída del presidente que canalizó ese descontento, tensiona el vínculo que López Chau intentó construir cuando abrió las puertas de la UNI a los manifestantes.

Más aún, mientras el partido proclama criterios de “honorabilidad y transparencia” en la selección de candidatos, se prioriza una figura con un fuerte peso simbólico nacional, pero se descuida la calidad y la legitimidad de quienes deben representar a Puno. El contraste es brutal: tecnicismo y narrativa anticorrupción en Lima, debilidad, anonimato e improvisación en la región que se coloca al centro del relato de reconciliación.

Lo que Puno debe preguntarle a López Chau

Frente a este escenario, la ciudadanía puneña tiene todo el derecho —y la responsabilidad— de plantear preguntas directas antes de otorgar un voto que puede marcar cinco años de representación:

¿Cómo se seleccionó realmente a los candidatos al Senado y a la Cámara de Diputados por Puno? ¿Hubo elecciones internas abiertas, debates públicos, exigencias mínimas de trayectoria social, o solo acuerdos entre grupos cercanos a la dirigencia?

¿Qué experiencia concreta tienen estos postulantes en defensa de derechos, gestión pública, economía regional, conflictos socioambientales, autonomías locales o interculturalidad, temas que definen la vida cotidiana en el altiplano?

¿Cómo se justifica que un partido que se presenta como ejemplo de meritocracia y transparencia termine colocando en Puno listas con nombres desconocidos y con escaso o nulo reconocimiento en las bases sociales de la región?

¿Qué lectura hace López Chau de la memoria de las protestas de 2022–2023, cuando por un lado se solidariza con quienes marcharon a Lima y, por otro, promociona como carta fuerte a quien encabezó la detención del presidente respaldado por buena parte de esos mismos sectores?

Estas no son preguntas retóricas ni ataques gratuitos; son interrogantes mínimas para cualquier ciudadano que no quiera repetir el ciclo de siempre: votar por promesas de cambio que, ya en la práctica, se deshacen en arreglos internos, candidaturas sin sustento y congresistas ausentes.

En un contexto donde Puno registra decenas de muertos en la confrontación con el Estado y donde el descrédito de la clase política es casi total, improvisar candidatos es algo más que un error técnico; es una falta de respeto política y ética hacia una región que ha puesto el cuerpo en las calles. Si López Chau quiere ser coherente con la imagen del académico solidario que protegió a los manifestantes en la UNI, tiene que empezar por responder con precisión por qué su partido presenta en Puno listas que no están a la altura ni de la historia del departamento ni del discurso que lo llevó a ser visto, alguna vez, como una esperanza distinta. <->


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