viernes, 6 de febrero de 2026

ACERCA DEL MOMENTO POLITICO EN EL PERU

JERI NO VINO DE LA NADA

César Hildebrandt

J

En HILDEBRANDT EN SUS TRECE Nº 768, 6FEB26

osé Jeri estuvo en una borrachera que terminó en la violación de una mujer que fue acallada. En esa época la ruleta no lo había puesto en Palacio todavía.

Pero ahora, ejerciendo de primer man­datario, le confía a una alfombrada entrevistadora que la mu­jer de sus sueños es una tal señorita Samantha Batallanos, princesa de la farándula. Y hace desfilar en su despa­cho, a la hora en que Cenicienta debía huir, a chicas de muy buen ver a las que luego nombra con grandes sueldos en cualquiera de los puestos que se pagan con los impuestos de todos. O, como demostró esta revista en una nota de la pasada semana, designa viceministras a quienes merodeó en una red social dándoles besitos y aprobación.

Mechain en PERU21
Este es el presidente que la derecha corrompida quiere tener en Palacio. El mismo de los negocios con chinos ma­ñosos, el que aumentó mil por ciento su patrimonio desde que fue congre­sista, el mismo miembro o presidente de comisión que pedía dinero para que algunas obras salieran presupuestadas y listas. El mismo que Tomás Aladino Gálvez no investigará.

Pero Jerí no está solo. Lo avalan fundamentalmente Fuerza Popular, con el gánster Rospigliosi a la cabeza y la señora Keiko detrás dando instrucciones, y Alianza para el Progreso, el negocio montado por ese deficiente mental que es el que más títulos universitarios reparte en el Perú.

Jerí no surgió de la nada. Es parte del menú lumpen que la derecha peruana ha cocinado en estos tiempos recios. A esa derecha no le era suficiente el discurso conservador de algunos figurones sobrevivientes del siglo XX. En esta época de batallas que parecen decisivas -aquí y en el mundo-, en estos años en los que el occidente no parece venir de Roma sino de los bárbaros que ayudaron a destruirla, en esta década donde no queda norma ilesa y decencia en pie, y los lenguajes deben ser otros.

Los abogados se fueron y llegaron los abogaduchos que defienden sólo escoria. Las ideas fueron expulsadas y vinieron las frases breves, los memes del enten­dimiento tiktokero. Ya no se convence porque nadie exige argumentos sino gestos, guiños rituales. El mundo es un cómic en el que Tartufo Tacones derrota a Dick Tracy. Somos involuntarios shakespearianos: nuestra vida es un cuento contado por un idiota, aunque lleno de ruido y furia.

Y si Trump, ese lóbrego mamífero vallejiano, es presi­dente del país que antes era Mailer, Capote y Roosevelt (Franklin), ¿por qué no Jerí en esta trastienda? Y si la Unión Europea reúne a esas medianías paralizadas por las viejas culpas y los nuevos amos, ¿por qué no Jerí en este país de extramuros?

Si “El Comercio” es este suplemento vagabundo, si Pa­namericana está en manos de un buscaoro californiano de adopción y Willax es la Rosa de Tokio que desmoralizaba a las tropas norteamericanas en el Pacífico, ¿por qué no Jerí?

Buscando nuevas funcionarias. Por Chillico

Jerí encaja perfectamente. Es el protodelincuente que esta guerra exigía. Y esta guerra no es contra una izquierda cada día más tenue: es contra quienes crean que tienen derecho a oponerse. La derecha sabe que este modelo, en el que la pobreza rural multidimensional llega al 69% al mismo tiempo que las exportaciones baten todas las marcas, requerirá violencia y sangre. Para eso necesitó a Dina Boluarte. Para eso piensa en la paz que el fujimorismo pueda darle, a balazos, en el futuro. Para eso arropa el interinato inmundo de Jerí.

Que no se nos escape la verdad. Jerí no es el pequeño monstruo neurológicamente divergente salido de las fal­das de Patricia Li. Jerí es lo que la derecha considera hoy imprescindible y es, además, el comandante en jefe de unas fuerzas armadas dispuestas a matar.  <.> 

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