“LA CALLE DE LOS ITALIANOS” DE PUNO
Augusto Dreyer
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as arterias
más importantes de la ciudad de Puno han sido y siguen siendo el Jirón Lima y,
con menor importancia, el Jirón Arequipa, calles en las cuales se concentra el
movimiento comercial, mercantil y bancario de la capital del Departamento de
Puno. En la actualidad ambas calles concentran la actividad turística del
principal puerto del lago Titicaca, con una gran variedad de restaurantes,
posadas y tiendas de artesanía, dedicados a satisfacer los gustos y necesidades
de los numerosos visitantes de Puno.
El jirón
Lima comienza en el Arco Deustua construido en 1847, el monumento más
importante de la ciudad para luego de
recorrer de norte a sur por once cuadras, en las cuales se encuentran el
histórico Parque Pino y sobre todo la Plaza Mayor de Puno, finaliza en la
plazuela Pedro Vilcapaza, en donde antiguamente estaba ubicado el primer
hospital de Puno. Ese pequeño hospital de arquitectura republicana que ya no
existe en la actualidad tenía el nombre de San Juan Bautista, contaba con pocas
plazas dedicadas tan solo a pacientes de la ciudad, no del campo, tampoco de
provincias. En ese pequeño hospital mi madre me dió a luz en el año 49, cuando
Puno no tenía más de 15,000 habitantes. El Jirón Arequipa es paralelo al
Jirón Lima y cruza también el movido y
transitado Parque Pino.
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La lancha "ITALIA" |
Durante la
primera mitad del siglo XX al Jirón Lima y a un sector del Jirón Arequipa, se
les conocía como “la calle de los italianos”. Ese apelativo se debió a que
durante esa época vivían en ella varias familias de inmigrantes italianos los
cuales tenían en las plantas bajas de sus casas importantes y prestigiosos
establecimientos y negocios dedicados al comercio en la ciudad lacustre. Estos
negocios tenían por clientela a gente adinerada de la región, ganaderos,
latifundistas y propietarios de fincas, autoridades y funcionarios públicos,
también a magistrados y abogados, militares y marinos. En general “la calle de
los italianos” era el lugar concurrido por todos aquellos que buscaban
artículos de calidad llegados principalmente de Europa, algunos difícilmente de
adquirir en otros lugares del país. En Puno, en esas mencionadas calles, se
podían comprar bicicletas Bianchi, motos Ducati, automóviles Europeos, ropa de
moda, cámaras fotográficas, máquinas de coser y otros innumerables productos.
Por otro lado, en los almacenes de abarrotes se ofrecían productos alimenticios
de buena calidad tales como azúcar, arroz y fideos. También conservas, alcohol,
chocolate y todo lo que la población pudiera requerir para la vida y el trabajo
diario.
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Puerto Puno, a principios del Siglo XX |
La ventaja
económica de radicar en las riberas del lago Titicaca radicaba en que desde
épocas coloniales el lago había sido el nexo de unión entre el Virreinato del
Perú y el Virreinato del Río de la Plata. Es decir entre Lima en el Océano
Pacífico y Buenos Aires en el Océano Atlántico. Debido a que la ruta más
directa y rápida entre ambos virreinatos era a través del altiplano
peruano-boliviano y el cruzar el lago facilitaba el largo viaje y también el
transporte de bienes, mercaderías y productos que en esa época se realizaba a
lomo de mula. Posteriormente, ya durante la República y con la construcción por
la Peruvian Corporation del ferrocarril del sur entre Mollendo, Arequipa,
Juliaca y Puno, el tráfico de viajeros y el transporte de mercaderías se hizo
rápido, fluido y lucrativo. Además los barcos de la Peruvian Corporation cuando
llegaban al puerto de Guaqui en Bolivia se conectaban con la línea férrea de
los ferrocarriles bolivianos que transitaban hasta la ciudad de La Paz,
Algunos de los primeros genoveses que llegaron al Titicaca a fines del 1800, contaron con recursos económicos que les permitieron importar o construir embarcaciones para surcar el lago de una forma más rápida y eficiente que los pequeños veleros de madera y las balsas de totora de esa época. Ese es el caso de mi bisabuelo, el marino genovés Gerónimo Costa, quien se asentó en la ciudad de Puno en 1860. Gerónimo Costa adquirió en los Estados Unidos.
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Almacen italiano (Album de Chucuito) |
Una rama de la extensa familia Passano
asentada en Yunguyo, era dueña de un gran almacén de productos y mercaderías
importados de Estados Unidos y Europa. Los Passano de Yunguyo fueron
propietarios de la llamada “Lancha Italia", una
embarcación construida en Génova y que fue trasladada en piezas desde Génova
hasta Mollendo, luego por tren desde Mollendo hasta el lago. En 1910 fue
rearmada en Yunguyo para ser destinada al transporte de pasajeros y carga.
Durante varios años hizo el servicio de cabotaje entre los puertos tanto
peruanos como bolivianos del Titicaca. En 1923 dicha embarcación fue incendiada por competidores
probablemente italianos, causando la muerte de dos trabajadores italianos que
se encargaban del funcionamiento y mantenimiento del barco. Después
de este criminal atentado, la “Lancha Italia” fue refaccionada y volvió a estar
operativa, aunque eliminando el transporte de pasajeros y destinándola
exclusivamente al transporte de carga.
En la llamada “calle de los
italianos”, en el trayecto entre la
Plaza Mayor y el Parque Pino, funcionaban las dos tiendas de los hermanos
Secchi. Una dedicada a electrodomésticos, enseres de comedor y utensilios de cocina, ropa confeccionada, joyas y
regalos, y muchos otros objetos de calidad. La segunda tienda se especializaba
en juguetes y ropa para niños, diversos artículos para el hogar y asimismo
ofrecía triciclos y bicicletas.
A una cuadra del Parque Pino, en esquinas contiguas en la intersección
con el Jirón Libertad, estaban situados el negocio y la vivienda de la familia
Parodi. El negocio fundado por Constantino Parodi a fines del 1800 continuó
funcionando durante más de un siglo manejado por los descendientes de Parodi.
El local de la tienda era amplio, con una sección de víveres y productos
comestibles y otra de ferretería, con materiales y herramientas de
construcción, ambas muy bien surtidas y con productos de buena calidad.
La familia Simoni vivía en una casa típicamente puneña en la intersección del Pasaje Grau, cuya planta baja estaba destinada a la venta y exhibición de motocicletas italianas marca Ducati y otros productos importados. Justo al frente estaba la casa y negocio de la familia Bacigalupo, otra familia genovesa asentada en Puno.
En la Plaza Mayor, quedaba el popular Cine Colón, una pequeña sala cinematográfica que pasaba películas sobre todo mexicanas y argentinas para el disfrute del público puneño. Ese cine era de propiedad de la familia Ratti quien poseía otra sala en la ciudad
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Yunguyo: Almacenes de Passano y Audibert (Album Chucuito) |
En el Jirón Arequipa, a mediados del siglo XX se establecieron tres
negocios de propietarios italianos. A una cuadra del Parque Pino, la familia
Passano construyó y abrió al público el amplio y moderno Cine Puno, el cine y
teatro que durante decenas de años sería el lugar de entretenimiento y diversión
más importante de los habitantes de la ciudad. La familia Passano era también
propietaria del Hotel Ferrocarril, el más grande y cómodo de la ciudad, ubicado
paralelo a la estación de ferrocarriles. La familia Firpo, llegada inicialmente
para trabajar en los negocios de la familia Parodi, construye un inmueble para
destinarlo a una moderna pastelería y panadería, cuyo segundo piso era la
vivienda familiar. Por otra parte, en un caserón antiguo del Jirón Arequipa, la
familia genovesa Panato instaló su vivienda destinando la planta baja del
inmueble a un almacén de mercaderías muy bien surtido.
En la actualidad quedan muy pocos descendientes de los inmigrantes
italianos en la ciudad de Puno y tan sólo unos cuantos negocios fundados por
ellos. El Cine
Puno, regentado por uno de los sucesores de Juan Passano sigue funcionando,
pero únicamente como sala de eventos, conciertos, conferencias y concursos de
baile y música. El Hotel Italia cerró hace dos años
atrás y los descendientes de Chumpi Reveggino viven ahora en Arequipa. Las dos
tiendas de los hermanos Secchi han sido convertidas en restaurantes. Uno de
ellos manejado por el hijo de Jorge Secchi y el otro por el hijo de su esposa.
El Hotel Ferrocarril fue cerrado y luego vendido, ahora es una dependencia más
de la Universidad del Altiplano.
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Pasaje Lima, hoy |
Incluso, con la prosperidad económica en Italia y el deterioro político,
social y económico en el Perú en los
últimos decenios, una buena cantidad de descendientes de los inmigrantes
italianos, no solamente en Puno sino en todo el país, hacen ahora lo que se
llama la migración inversa, es decir van la tierra de sus ancestros en búsqueda de
nuevas oportunidades económicas y un futuro mejor para sus hijos.
Copenhagen, 24 marzo 2025