viernes, 12 de junio de 2026

0PINIONES SOBRE PROCESO ELECTORAL AUN EN MARCHA

 PERÚ: DOS PAÍSES EN EL MISMO TERRITORIO

Por: Jorge Luis Choque

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ara entender el Perú actual no hace falta revisar teorías abstractas; basta con observar sus calles. En un lado de la acera, un edificio empresarial de cristal en San Isidro conectado a los mercados globales financieros; en la otra, un vendedor ambulante en la avenida Abancay que sobrevive el día a día sin seguro, sin CTS y sin un Estado que lo respalde. La macroeconomía nos dice con orgullo que el país crece, pero la realidad nos grita que ese crecimiento camina sobre una falla geológica histórica. El Perú no es una nación a ritmos distintos; son dos mundos colisionando en un mismo suelo.

Mariátegui recordó que lo social, lo nacional y lo cultural son inseparables: “No hay programa verdaderamente nacional si no es también social”. Por eso, las cifras de crecimiento son vacías si no atienden las raíces culturales y raciales de la exclusión; el verdadero cambio debe enfrentar las estructuras coloniales que convierten la pobreza en estigma y deciden quién merece ciudadanía plena. Esta brecha no es un accidente. Es el resultado de un diseño político y económico donde una minoría oligárquica utiliza a la clase gobernante como brazo ejecutor para garantizar que las reglas del juego nunca cambien.

José María Arguedas lo advirtió con nitidez: "El Perú es, en efecto, dos naciones profundamente distintas y hasta contrarias: una, la indoamericana... y la otra, la occidental, que es la minoría, pero la que ha ejercido hasta ahora el poder". Aníbal Quijano denominó a esto la "colonialidad del poder", una matriz que empuja sistemáticamente a las mayorías andinas y amazónicas a la periferia del desarrollo. Fernando Tincopa define el colapso institucional actual: "Tenemos dos Perú: uno con ciudadanos que acceden a derechos básicos y otro con población marginada del Estado".

Mientras el Perú Moderno (Lima) registra un PIB per cápita de $12,000 USD, un 95% de acceso a agua, 45% de educación superior y un 70% de economía formal, el Perú Tradicional (Regiones) sobrevive en la precariedad: su PIB per cápita cae a $4,500 USD, el acceso a agua se desploma al 45%, la educación superior al 12% y la formalidad laboral a apenas un 35%. El resultado de este abandono se refleja en la esperanza de vida, mientras en la capital es de 78 años, diez años más que los 68 años del resto del país. ¿Qué determina la supervivencia?.

Todo esto, es el síntoma de la exclusión. José Matos Mar lo decodificó como el choque entre el "Perú Oficial" (el Estado, la banca, las leyes de escritorio) y el "Perú Marginado" (los ambulantes, los talleres clandestinos). Al verse excluidas del Perú oficial, las mayorías inventan su propia economía.

Efraín Gonzales de Olarte detalla este divorcio: "Tenemos dos Perú económicos: un Perú moderno con empresas formales, tecnología y acceso al crédito; y otro Perú informal con microempresas, precariedad y sin acceso a servicios financieros". Las consecuencias son catastróficas: el 60% de la población trabaja en la informalidad y solo el 25% tiene acceso a seguridad social. Si enfermas o envejeces en el Perú desprotegido, estás solo.

¿Por qué la clase política perpetúa este escenario? Manuel Burga y Alberto Flores Galindo explican que "el sistema oligárquico fue un régimen de exclusión social y política, en el que las mayorías del país fueron marginadas y explotadas para mantener los privilegios de la minoría gobernante". Para ello, la oligarquía demostró una enorme "capacidad de adaptación" controlando el Estado mediante "el fraude electoral, la corrupción, la manipulación de la justicia y el uso sistemático de la violencia".

Hoy la oligarquía controla redes financieras, fusiones y adquisiciones. Germán Alarco, César Castillo y Favio Leiva (Riqueza y Desigualdad en el Perú) exponen la gravedad de esta concentración patrimonial: "Al 2014, la riqueza de ocho familias era equivalente al ingreso que tienen 7 millones 62 mil peruanos... Al 2017, ya eran seis las familias que poseían la misma riqueza que 8,2 millones de peruanos, es decir, la inequidad aumentó".

La desigualdad peruana no es un bache técnico corregible con programas asistenciales. El crecimiento económico reciente no distribuyó la riqueza, sino que multiplicó su concentración en la cúspide.

Esta asimetría extrema es la muerte lenta de la democracia. Mientras el "Perú Oficial" siga gobernando para blindar los privilegios de unos cuantos apellidos, el "Perú Marginado" acumulará una indignación histórica legítima. Si no somos capaces de desmontar esta matriz colonial, el desborde popular dejará de ser una advertencia teórica y volverá a ser nuestro destino inevitable. <>

Perú: 12 de junio de 2026

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