miércoles, 17 de agosto de 2022

PUEBLOS PUNEÑOS: HUANCANÉ

 TIERRA DE

“MATACURAS Y WALA WALAS” 

Escribe: Fernando Chuquipiunta Machaca 

Huancané es una indómita ciudad y provincia del departamento de Puno, en el sur del Perú. Como distrito fue creado por Decreto Supremo de fecha 21 de junio de 1825 y, como provincia, el 19 de septiembre de 1827 con su capital Huancané. 

HISTORIA 

Mariano Pacco, por Hernan Gil
En la época de la invasión española y la posterior consideración de la colonia fueron los huancaneños que, al mando del Kuraca Wankani, enfrentaron a las huestes españolas con el propósito de salvar el estado confederado y socialista del Tahuantinsuyo. 

En los años de 1738 y 1739, los aymaras y quechuas de Huancané, enfrentaron a los españoles al mando del cacique Andrés Ignacio Ccama Condori quien logró organizar 17 provincias en el sur del Perú, siendo derrotado y sacrificado heroicamente en la Plaza Mayor de Cusco, el 06 de enero de 1739. 

En 1895 en la época de la coalición cívica democrática de Nicolás Piérola, cuando se encontraba en controversia con Andrés Avelino Cáceres, los huancaneños también tuvieron activa participación. En esa oportunidad, Guillermo Billinghurst, segundo vicepresidente de Nicolás de Piérola se proclamó presidente de la República, en la casona ubicada entre las calles Lima y Arequipa, declarando a Huancané, como capital del Perú. 

En 1923 el ideólogo y líder Carlos Condorena Yujra tuvo una destacada participación en los movimientos campesinos de Huancané, es por esa razón que fue declarado en Huancho, Presidente de la República del Perú, con su capital Huancho Lima, lugar emblemático de la reivindicación de los derechos ciudadanos de la cultura aymara. 

BELLEZAS NATURALES 

Entre las bellezas culturales y naturales se menciona la iglesia Santiago Apóstol de Huancané, la construcción de este templo se inició en 1700 y se concluyó el 12 de octubre de 1722, guarda pinturas religiosas de la escuela cuzqueña. 

Huancané cuenta con el rosario de las hermosas playas eco-turísticas de Chakawki, ubicado en el Centro poblado de San Pedro de Huarisani, el delta de Coasía, el valle de Piata, las aguas encantadas de Juntuma, las islas de Rosario que se extienden desde la península de Jonsani hasta Moho. 

COSTUMBRES DE HUANCANÉ 

El patrón de la ciudad de Huancané es Santiago Apóstol, cuya fiesta patronal es el 25 de junio actualmente decaída; pero sus fiestas grandiosas son la Festividad de la Santísima Virgen de Rosario de Huancané y la Festividad de la Santísima Cruz del 3 de mayo de Huancané, que fue declarada como Patrimonio Cultural de la Nación por el Ministerio de Cultura en el 2015 y se celebra al compás de las zampoñas y de la gran danza guerrera de los Chirihuanos, valorada a partir del 2003 con su participación en el día central de la Festividad de la Santísima Cruz de Huancané. 

PERSONAJES HISTÓRICOS 

De este modo se consolida también, la tradición de que Huancané es tierra de rebeldes y revolucionarios. Basta nombrar a Andrés Ignacio Ccama Condori, Nicolás Sanka, Inti Condorena, Lorenzo Huanca, Pedro Casilla, Juan Bustamante Dueñas, Félix Olazával Romero, Ignacio Ruedas Cordero, Marcelino Ochoa, Sebastián Ajahuana Ccama, Anselmo Morales, Mariano Perea, así como también a Evaristo Corimayhua Carcasi, Mariano Luque Corimayhua, Antonio Francisco Luque Luque, Carlos Condorena Yujra, Mariano Pacco Mamani, Rita Puma, Pedro Nina Cutipa Corimayhua, Melchor Cutipa Luque, Manuel Wawaluque, todos ellos, precursores, de lo que ha sido, es y será después, en los siglos que vienen, Huancané.

Oleo de Edgardo Quispe Valencia


 

lunes, 15 de agosto de 2022

LIBROS DE ESCRITORES PUNEÑOS: EDUARDO MASCO MAMANI

 “LAS PAGINAS DE MI TIERRA”

Escribe: Bruno Medina Enríquez

P

óstuma edición de Eduardo Masco Mamani, sobre temas de importante interés de la comunidad azangarina y nacional, esta obra recientemente publicada por su familia en una edición extensa que trae en su contenido, diversos tópicos que el autor toma en sus escritos: Docente azangarino desde finales de los años 80s, y que como periodista desplegó amplia labor desde muy joven en diversos medios de Azángaro, y como corresponsal de distintos medios de comunicación nacionales, entre las que se incluye la publicación que dirigiéramos durante muchos años, como es la Revista ASWAN QHARI, a donde Eduardo se sumó con varios artículos, que reflejan el quehacer azangarino en los diversos campos de la tradición y la cultura.

Eduardo Masco paralelamente a su acción como docente de educación primaria, cumplió diversas funciones en organizaciones gremiales y de reivindicación, funciones que compartió con el periodismo autodidacta en diversas radios de Azángaro o de Juliaca transmitiendo noticias del día a día como corresponsal, hecho que le permitió adquirir gran experiencia en ese campo, cuando la televisión se masifica donde también participa en programas periodisticos. En días pasados su hijo José Antonio, principal propulsor de esta póstuma edición, nos comentaba del importante archivo en grabaciones de casetes o discos que ha dejado en su labor periodística, algunas grabaciones tomadas en el “mismo campo de batalla”, en aquellos infaustos años 80s, en que Azángaro se vio inmiscuida en la vorágine del terrorismo y la subversión. Sin embargo, su producción intelectual también devino no solo en artículos periodísticos y de historia, sino obras que fueron publicadas en su momento, como son los títulos “Origen de Tintiri y el Pacharaymi”, “Biografía de Ezequiel Urviola” y esta obra que ya la tenía casi preparada antes de su muerte, hace algo más de un año producto de esta crisis sanitaria que sufrimos; aunque tiene inéditas una par de obras como una Monografía dedicada al distrito de Salinas y un reporte turístico del distrito de San José.

De nuestra parte, en su homenaje, por haber compartido la amista y por ende inquietudes comunes, no podríamos dejar de comentar esta obra que refleja y es la síntesis de varias facetas que el autor ha tocado en su trayectoria de escritor, y cuya familia, en especial su esposa e hijos recientemente la han hecho pública, en esta prístina y apretada edición de más de 150 páginas, con amplios textos divididos en cuatro partes: Gamonalismo, Movimientos campesinos, Folklore y Danzas, y la Fiesta del Machu Niño.

En la primera retrotrae a la actualidad hechos históricos de muchísima importancia que influyeron en la política nacional en otros tiempos, como es el gamonalismo en Azángaro y el papel que jugó cuando esta clase social dominaba la economía y la política peruana, haciendo un recuento muy importante del feudalismo nativo, y una recreación muy amplia de los gamonales más importantes de Puno; así Eduardo Masco en este libro recrea o reproduce prístinamente, lo que fuera publicado a inicios del siglo pasado en los folletos “Biografía criminal de José María Lizares Quiñones y su Hijo Angelino Lizares Quiñones por desgracia vecino de Azángaro…. “ y otro folleto muy importante “Mancha que limpia”, el primero publicado en Iquique en 1899 y atribuido por los Lizares a Felipe Luna Tamayo y el segundo impreso y publicado en 1903 en Azángaro y atribuido a los Lizares Quiñones. Hay que reconocer la importancia de esta breves y crudas publicaciones tanto así que, en la década de los años 70 del siglo pasado, fueron reeditadas y publicadas por la Facultad de Sociología de la Universidad Nacional de San Marcos de Lima, con el objeto didáctico de conocer la realidad del gamonalismo en el Perú y para consulta de los estudiantes de esa y otras facultades, que estudiaran la historia social del Perú.

De ahí la importancia de esta obra, en la que podemos releer luego de 120 años después, la realidad del gamonalismo que se impuso a sangre y fuego, después de la Guerra del Pacifico y por su puesto de la guerra civil entre Cáceres y Piérola, a fines del siglo XIX, que tuvo una importante influencia y repercusión en distintos sucesos que ocurrieron en esas fechas en Azángaro y que se reflejaron con clara elocuencia en la competencia y pelea entre gamonales en aquellos tiempos referidos; como fueron las familias Lizares y Luna. Releer sobre el contenido de “Biografía criminal..”, nos trae a la mente como el gamonalismo representado por los Lizares se hicieron de grandes propiedades, acudiendo inicialmente a la insania de la Sra. Josefa Quiñones, madre de José María, para lograr acopiar propiedades a costa de sus amoríos, hecho que continua este autonombrado Coronel de milicias campesinas; al acumular tierras y propiedades a fuerza de la imposición de su “poder” contra los campesinos e indígenas que fueron despojados de sus propiedades, por diversas argucias legales y la cómplice participación de autoridades políticas, policiales, judiciales, tinterillos y “yanaccullus” al servicio del patrón; acciones nefastas que fueron continuadas por su hijo José Angelino hasta el final de sus días. La publicación de este “panfleto” tuvo honda repercusión política y social en la región y a nivel nacional, por la crudeza en que fue escrito, desnuda con amplia profundidad las atrocidades cometidas por esa familia, hechos que lindan con el delito cometido pero soslayado por la autoridad, en menoscabo del indígena que, acudiera donde acudiera en busca de justicia, nunca lo encontraba. Las duras palabras utilizadas para calificarlos, son la mejor explicación de la calidad moral de los protagonistas de esta “Biografia”. El texto se le atribuyo a otro gamonal que resultó siendo su pariente, Luis Felipe Luna Tamayo, padre del escritor Lizandro Luna, también autoridad y parlamentario como lo fueron los Lizares, quien negó serlo, lo que originó una enemistad familiar que duró muchos años y que inmiscuyo a otros gamonales de esos tiempos. Esta primera parte concluye con una recreación del siguiente folleto mencionado “Mancha que Limpia”, que es la vindicación de la familia Lizares, una autoalabanza de los Lizares, autoconsiderados como incólumes, morales y predestinados por la providencia como benefactores de la provincia, donde se resalta sus virtudes y obras, incluida su presencia en el Combate del 2 de mayo y la Guerra con Chile, sin embargo esta obra, enmarcada en la polémica intergamonal y política de la época, también tuvo su “respuesta” publica, cuyas consecuencias años después devino en un movimiento proindigenista y reivindicatorio de la clase campesina cruelmente explotada a nivel nacional, y que es abordado en la siguientes páginas.

Un siguiente tema que aborda el libro, es referido a los movimientos campesinos ocurridos en Azángaro en los primeros años del siglo XX, como el de Samán en 1913, o el protagonizado por el Sargento Mayor Teodomiro Gutiérrez Cuevas, conocido como Rumi Maqui en 1915, que pretendió reivindicar el Tahuantinsuyo, movimientos campesinos donde se ve el activo protagonismo dlas e Ezequiel Urviola en estos hechos y posteriores sucesos hasta su muerte. En esta parte también se recrea con amplia descripción, el significado del gamonalismo en el Perú, para concluir con un recuento de los hechos más importantes sucedidos en la provincia entre 1899 y 1968.

Puli Puli
Un tercer tema de esta recopilación de textos de Eduardo Masco, son referidas a las danzas autóctonas de Azángaro, entre las que destaca el “Unucajas”, tomado de una entrevista que él realiza a los protagonistas, donde se describen el panteísmo tradicional y el origen ancestral de esta emblemática danza azangarina, también considera a otras danzas recreadas aquí, entre las que están el “Puli Puli”, el “Kallamachu” o “Los Novenantes”, reproduciendo hermosos textos en prosa que escribiera el escritor Lizandro Luna La Rosa, cada uno de estos temas lindan con la explicación clara de la zahorí y festiva creatividad del poblador andino, que esta predispuesta a crear estas danzas, calificadas como expresiones de burla del opresor español de tiempos de la colonia, la descripción de su significado, su vestuario o su coreografía, son una clara muestra de ese creador que tiene el objeto de burlarse mediante la danza de quien fuera su opresor, así el “Puli Puli” es una burla a la mujer española, mientras el “Kallamachu” (o machutusuj) es una profunda sátira del viejo verde español, siempre predispuesto a exhibir su falsa y endiosada virilidad; en cuanto al “Novenante” que atribuye su origen al distrito de Pupuja, le da una certera identidad de su génesis prehispánica, que luego sería tomada por la religión cristiana, cuando esta se impone en el santoral y la parafernalia de la festividad católica.

Concluye la obra, en un recuento muy cercano y actual de la Festividad de la Octava del Niño Jesús de Azángaro, hoy conocida como la “Fiesta del Machu Niño”, sus origen y trascendencia, así como un recuento de las diversas danzas y agrupaciones de danzas que participan de esta festividad, las que con su larga y experimentada presencia en esta fiesta, la han convertido ,ya en estos tiempos, en la más importante Fiesta Patronal del norte de Puno.

Se incluyen al final de la obra, varios reportes periodísticos que Eduardo elaboró para diversos medios de prensa, radial, televisiva, sobre hechos. <:>





 

domingo, 14 de agosto de 2022

COSTUMBRES ALTIPLANICAS Y SUS DISTORSIONES

 HOMBRE ACUDE A FIESTA DE LA PACHAMAMA Y TERMINA ENTERRADO VIVO

Julio Sánchez | EL SOL DE PUEBLA 9AGO22

 Víctor Álvarez es un hombre que vive en Bolivia y que celebraba las tradicionales fiestas de la Pachamama, lo que nunca esperó es que su diversión pasara al terror al terminar enterrado vivo, en lo que pudo ser un ritual.

Durante todo agosto se considera como el mes de agradecimiento a la madre tierra o la Pachamama en las tierras andinas, por lo que las calles en la capital La Paz suelen llenarse de ofrendas, rituales y mucho más para celebrar.

FOTO: https://twitter.com/GoComBolivia/

Es en las zonas rurales, los ritos y las ofrendas suelen presentarse con mayor frecuencia ya que, de acuerdo con la mitología andina, la Pachamama suele “despertar con hambre”, por lo que debe ser alimentada antes de que comience la época de cultivos y el ciclo agrícola.

“Lo único que recuerdo es que pensé que estaba en mi cama y me he levantado para ir a orinar y ya no he podido moverme más”, aseguró el hombre entrevistado por diversos medios locales. “Con un movimiento rompí el vidrio del cajón, empezó a entrar tierra y así pude salir. Me habían enterrado”.

Después de lograr escapar, Víctor aseguró que todo formó parte de un ritual y que posiblemente lo ofrecieron a él como sacrificio para la Pachamama, en específico que fue utilizado como un sullu, un artículo presente en las ofrendas.

Sobre su explicación para esto, afirmó que al salir del ataúd encontró una especie de ofrenda para la madre tierra junto a una infraestructura que era parte de la ofrenda, pero que no se llegó a completar.

_____________________________________________ 

OPINION SOBRE EL HECHO

SACRIFICIOS, DE LLAMAS Y...

Agustín Echalar Ascarrunz, en su columna LA CURVA RECTA; diario PAGINA 7, La Paz, Bolivia, domingo 14 de agosto de 2022

La semana pasada se ha escuchado una denuncia muy sui géneris, un hombre joven, que ciertamente no inspira simpatía, ha querido decir a la policía y a los medios que luego de una borrachera amaneció en un ataúd y enterrado, digamos semienterrado, porque pudo salir del féretro de seguramente pésima factura, y de una tumba que no estaba muy cubierta.

El hombre ha dicho que lo quisieron usar como “sullo”, aduciendo que lo hubieran querido enterrar vivo en una construcción, en una especie de acto religioso, de sacrificio para la Pachamama.

Aunque lo que le ocurrió al hombre puede tener explicaciones más pedestres, como una simple broma de pésimo gusto, y de gran peligrosidad, cometida por unos mal entretenidos, lo cierto es que existen algunos detalles que merecen ser tomados en cuenta antes de descartar un intento de sacrificio humano.

Empecemos recordando que estamos en el mes de agosto, mes en el que se hacen ofrendas a la Pachamama en La Paz y sus alrededores, y posiblemente en otros confines de las tierras altas bolivianas también.

Recordemos también que de un tiempo a esta parte las ofrendas a la Madre Tierra andina han ido convirtiéndose en actos cada vez más escabrosos. Recuerdo que hace cuarenta años, en el famoso mercado de brujas de La Paz, se podían ver fetos y embriones de llama a la venta, los cuales eran utilizados para hacer ciertos rituales, incluidos el de enterrar uno de esos en los cimientos de una construcción. Hoy ese comercio está multiplicado, y se pueden ver también cadáveres de llamitas recién nacidas.

Hace unos 25 años presencié por casualidad una ofrenda mayor en el mes de agosto, no era uno sino una docena de fetos los que estaban siendo ofrendados en un recinto a orillas del lago Titicaca. En esa misma época vi el sacrificio de una llama blanca que fue descogotada sin la menor compasión en otra ceremonia. Pero ya hace casi 20 años, vi por televisión el horroroso enterramiento en vida de unas llamas, todo para garantizar la buena suerte de quienes habían contratado al imaginativo Yatiri.

Fue en ese momento que me pregunté cuánto tiempo tardaría esta nueva religiosidad andina en saltar a algún sacrificio humano.

El problema con un manejo incontrolado de la religiosidad está en la creatividad de los sacerdotes, yatiris o chamanes, y en la competencia entre ellos, cada uno tiene que ofrecer a su clientela algo más novedoso y más efectivo.

La Paz y El Alto viven sus contradicciones de siempre, por un lado una pujante modernidad y por el otro casi un barrio entero de yatiris y adivinadores. Que la gente necesita una cierta religiosidad es algo que está probado precisamente gracias a los países que trataron de abolirla y no lo lograron. Que un estado laico es sin lugar a dudas, en tiempos actuales, una buena opción de estructura social, no lo ponemos en duda. Pero de lo que hay que preocuparse más es de una religiosidad desbocada. La ingenua fascinación por los supuestos ritos ancestrales puede abrir puertas insospechadas, una de estas el volver a los sacrificios humanos.

El cristianismo, con todos sus bemoles, fue un proceso de modernización para esta parte del mundo y tuvo una oferta atractiva para la población local. La antigua religión andina desapareció con su clase sacerdotal, y lo que hoy tenemos, no son sobrevivientes de esa cosmovisión, sino sobrevivientes de la realidad actual, gente que se inventa ritos para poder venderlos y poder comer.

La denuncia del joven en cuestión debe ser tomada muy en serio, inclusive para poder desechar el extremo de que se hubiese tratado de un sacrificio humano. Y aunque no necesariamente combatido, el yatirismo no debe ser ensalzado, y debe ser frenado con la razón.

El problema
un manejo incontrolado de la religiosidad está en la creatividad de los sacerdotes, yatiris o chamanes

_____________________________________________ 

 


HISTORIA REPETIBLE EN EL SUR DEL PERU

 13 DE AGOSTO DE 1868:

TERREMOTO Y TSUNAMI EN LA COSTA SURPERUANA

JuLio Manuel Valdivia Ochoa

https://jvaldihistory.wordpress.com/.../1868-el-dia.../....

En el 2020 se conmemoraron los 152 años del peor cataclismo que sufrió el sur del Perú en su historia hispana, el fatídico terremoto del 13 de agosto de 1868, también conocido como el terremoto de San Hipólito, cuyo epicentro fue las costa peruanas de Arica, actual Chile, el cual libero una energía equivalente a un sismo de 9,0 M, fue a las 5:15 pm de esa fresca tarde de invierno que la tierra remeció fuertemente nuestro suelo trayendo abajo las construcciones y viviendas sin diferenciar entre ciudades o pequeños caseríos del sur peruano, respecto de su duración existe muchas referencia, las cuales oscilan entre cinco a quince eternos minutos.

Dentro de las abatidas poblaciones se encontraba el aun infante pueblo de La Punta que para 1861 contaba con una pequeña población de 336 habitantes mientras que sus actuales anexos contaba con mayor población, Bombón con 104 habitantes, el pago de Pacocha y Catas con 1772 habitantes; Caleta de Cocotea con 241 y Amoquinto con 727 habitantes.

Habían pasado pocas décadas de su formación y consolidación, mayoritariamente su población se dedicaba a la agricultura, pesca y comercio de supervivencia, salvo algunas excepciones, sus pequeñas y rusticas viviendas demostraban las carencias propias de una economía estancada por un estado inestable, aun el boom comercial del ají hacia Bolivia no alcanzaba al valle, fue en este escenario que el suelo sacudió por completo la población y los campos de cultivo, en primer momento fueron destruidas sus construcciones entre ellas casas, haciendas e iglesia, entre las primeras víctimas que se mencionan en las pocas referencias de este cataclismo se encuentran los que fueron tragados por las tierra, al abrirse grietas en el suelo, como los infortunados hijos de Luciano Rendón Valdivia, vecino principal de La Punta o del misterioso y lisiado dueño de Hacienda, a quien quiso salvará Juan de Dios Llosa Torres, dueño de la Hacienda de Bombón, que Manuel V. Valdivia, editor de la revista el Valle, mantuvo en anonimato, otros fenecieron bajo los escombros, entre abobes, maderas y calaminas, pero toda esta desgracia inicial fue el preludio de una catástrofe sinigual por venir.


Minutos después de la convulsión, el mar abandono su lecho y se arrojó sobre los campos de cultivo y caseríos de delta del valle de Tambo. Conocemos de este tsunami por las referencias en los libros de la vice parroquia de Nuestra Señora del Carmen de La Pampilla en Punta de Bombón entre 1865 y 1868 que se perdieron por la inundación del mar, así consta en el primer libro que se guarda en el archivo arzobispal de Arequipa y dice:

 “Libro de Bautismos desde el tiempo en que falleció ahogado el Teniente Cura de esta Viceparroquia de Nuestra Señora del Carmen de la Pampilla en el que se encuentran apuntes de algunas partidas que pertenecen a los libros que se perdieron en la inundación del mar, que sucedió el día 13 de agosto del año del señor de 1868”.

Es gracias a un informe del Cónsul Británico G. Wilthew Lord Stanley que podemos conocer que en el valle de Tambo murieron 500 personas, aproximadamente por acción del mar.

También en una carta que remitió Don Juan Manuel López de Romaña, dueño de la hacienda Chucarapi, a su hijo Eduardo López de Romaña, futuro presidente del Perú, de fecha del 16 de Agosto de 1868, donde le comunica que:

“…Tambo y todos los valles han sufrido mucho, el mar salió y se llevo a Catas”.


Catas, era a la sazón el pueblo más habitado y de un floreciente desarrollo, balneario que Raimondi visito pocos años antes de este cataclismo, del cual dice:

“(…) El pago de Catas también es bastante grande y tiene varias haciendas, entre ellas una perteneciente a don Timoteo Valdivia y otra a su hermano (Dámaso Valdivia). También se notan en Catas algunas casas de regular aspecto y unas tiendas de comercio. Catas se halla situado casi en la misma playa a unas 8 o 10 cuadras de la desembocadura del rio. (…) Catas es importante por ser un lugar frecuentado por las familias arequipeñas en tiempos de baños”.

El baño de Catas, por ser próximo al mar, fue destruido desde sus cimientos. En el libro de defunciones de la parroquia de Punta de Bombón se menciona varias personas que perecieron “ahogadas en la salida del mar”. Entre ellos Petronila Valdivia Zegarra, esposa de Bruno Calderón y sus dos hijas menores Honorata y Maccimiana Calderón Valdivia, el Cap. Del Ejército Felipe Clemente de Bedoya, natural de Islay; Mercedes Delgado Valdivia, hija de D. Diego Delgado y María Magdalena Valdivia Talavera, hija de Damaso Valdivia Zegarra; María Santos Valdivia Luza, hija de D. Gerónimo Valdivia Fernández Davila y María Luza, encontrada esta última entre las cangras.

Por el sur el puerto de Ilo, fue destruido y junto con el sus olivares aledaños, según el testimonio de uno de los herederos de Don Fernando Zegarra, dueños de la Caleta de Cocotea, que era el desembarcadero de productos de contratando y almacén del guano de isla que se extraída de las islotes y puntas guaneras circundantes, indican que la Caleta de Cocotea y Pacay, en el momento del terremoto sufrieron la caída de gran cantidad de piedras a la quebrada y barrancos del mar, luego del colapso de viviendas y bodegas el mar ingreso bañando los islotes guaneros y destruyendo en las caletas todo a su paso.

Por su parte los frailes franciscanos de la Recoleta de Arequipa, continuaron pidiendo limosnas en los valles arequipeños como lo venían haciendo desde hace mucho tiempo; el 27 de julio de 1869, a un año después del terremoto, visitaron el valle de Tambo y anotaron lo siguiente:

“Los pueblos de Bombón y Catas desaparecieron en el terremoto de 1868 envueltos en las aguas del mar que los destruyo por completo salvándose muy poco de sus habitantes…”.

Es en esta profunda oscuridad, impregnada de horror y llanto que según la tradición tubo la actuación milagrosa de un cristo crucificado, al que todo el vecindario de La Punta llamaba EL SEÑOR, según el Dr. Manuel V. Valdivia Talavera, sustentando la información sobre este milagro indico “Tal es lo que nos dice la tradición pacientemente recogida del testimonio de los más ancianos de la Punta, testigos de estos hechos.”

En La Revista La Punta del Centro de Caballeros Católicos de La Punta, bajo el título “Escenas del terremoto del 1868 lo que cuesta un acto caridad con su enemigo” relata como en el horrendo terremoto el campo

“…se removía en todo sentido, abría sus fauces por todas partes, vomitando brea, aguas sulfurosas y piedra pómez”.

En el siguiente numero de 1933 el editor Dr. Manuel M. Valdivia menciona que el 01 de Enero es dia memorable, pues se celebra la llegada de la Imagen del Señor de los Desamparados, su fundación como pueblo, (…) y su salvación en el cataclismo del 68, de las embravecidas olas del mar, posteriormente se detalla el programa de su festividad titulando al Cristo de los Desamparados como “Patrón, Fundador y Defensor de la Punta” esto último por su acción ante el desastre natural antes mencionado.

A lo largo de los varios números de la Revista La Punta, se informa varias historias del terremoto bajo el titulo “Escenas del Terremoto del 13 de agosto de 1868” entre ella la de los “Enredesillados”, al cual relata que días posteriores del cataclismo 2 niños fueron encontrados por acción milagrosa entre aracantos, como un redecilla, la cual los salvo la vida, a la sazón los niños vivían en la época y eran conocidos como los enredesillados, asimismo relata otra historia “ El sauce salvador” en el cual se menciona que un poblador de catas, pueblo destruido desde sus cimientos por el mar, y toda su familia se salvaron nadando entre las aguas y buscaron resguardo en un sauce.


En otro relato indican que

“… que el mar había invadido todo, casas y campiña; solo había salvado la Iglesia en donde estaba el Señor de los Desamparados; formándose un semicírculo, la había dejado en seco, pues las olas silenciosas, pasaban mansamente por sus costados unas, y otras venían a morir lentamente tras del altar mayor en que se veneraba: todo lo demás, era embravecido mar”

Y sigue:

“… este hecho milagroso, constatado por centenares de sobrevivientes que durante la noche se cobijaron en el cerro, que está frente a la iglesia, es un testimonio patente de que aquel que todo lo puede, le dijo al mar “aquí no pasaras”.

Otro testimonio de este desastre lo tenemos en las publicaciones de la antigua revista La Punta, que dirigió Lino Benavente Lazo y Manuel V. Valdivia; uno de esos testimonios es el de José Miguel Cáceres quien dice:

“El mar se había salido bifurcándose en dos brazos, solo llego a unos 190 metros de la población (de la Punta), un brazo arrasó catas y llego hasta Guardiola y el otro avanzo hacia el pasto con dirección a Cardones […] en esta incursión las aguas cogieron a dos pescadores Don Juan Corrales y Don Manuel Tejada, ahogándose este último y salvándose el primero milagrosamente al prenderse desesperadamente a las peñas del cerro (…). Catas, pueblo más poblado y de mejor aspecto urbano que La Punta fue arrasado por el mar en su salida. Mucha gente se ahogó en la inundación; también se salvó gran número aferrándose a los palos, restos de casas y cangras. Después del cataclismo la codicia empujaba a los hombres hacia Catas en busca de las monedas de oro y plata que habiéndose enterrado en abundancia por el mar”.

Indica que fue en el cerro donde se edificó un capilla con las imágenes de la virgen dolorosa y San Juan y el Señor de los Desamparados,

 “vi que varias personas sobrevivieron cogidos aferrándose a palos, restos de casas y cangras”

finaliza diciendo:

 “Nunca olvidaré el cuadro de terror y de pánico que el movimiento ocasionó y el suelo reptaba como una gigantesca serpiente. Creo que el sacudón duro 3 minutos, fue tal la intensidad, que la tierra se abrió en algunos sitios, lanzándo hacia arriba chorros de agua negra y cenicienta. Cerca de la cuesta del cero de la pampilla, se tragó a dos muchachos de Don Luciano Rendón. Fue el 13 de agosto de 1868, día jueves, a las cinco de la tarde”.

Según, Lino Benavente Lazo,

“cuando el terremoto y maremoto del 13 de agosto 1868, fue esta imagen la que salvó a La Punta de que fuera arrasada por la inmensa montaña de agua que se venía de frente contra el templo. El señor se dijo: “No es posible que esta buena gente, tan laboriosa y creyente sufra la devastación de las aguas del mar. Creen en mí, me rinden el culto más sincero y no es posible que sean castigados por la naturaleza. Yo los ampararé.”

La colosal altura de las olas del tsunami quedò marcada en el morro de Arica
Según el Doctor Oscar Bisbal Álvarez, escribió para la revista La Punta de 1984 un cuento titulado “La abuela Tomasa” El doctor Bisbal al final de su narración menciona el recuerdo que tuvo su abuela del terremoto y tsunami del 13 de agosto de 1868:

“…y se acordaba que cuando el terremoto del 68, (1868) sobre este mismo cerro (bandurrias), ella niña y sus familiares tuvieron que guarecerse. Grandes grietas se formaron en el suelo, y el mar invadió la campiña arrasando haciendas y poblados. De tenue polvo se cubrió la atmósfera al punto de impedir la radiación solar lluvias llegaron a aumentar la angustia de las gentes allí congestionadas en un inmenso grupo. El pueblo de Catas situado a la orilla del mar, sucumbió por entero y el impulso de aquel, tomò el cauce del rio hasta la Pampilla para retroceder en tremenda resaca lamiendo el cerro en busca de la gente. Al pueblo de la Punta lo protegió el Señor pues fuera de derrumbes causados por el sismo el mar no lo tocò. Su avance solamente llego hasta detrás de la iglesia, y fue entonces que el milagro llamo a este señor, señor de los desamparados


Existieron manifestaciones de fe, luego de ocurrido el cataclismo de 1868, en el libro de actas de la “Archicofradía de Nuestra Señora del Carmen de la Punta de Bombón” se registra entre sus actividades una procesión que realizaba en la Punta de Bombón el 13 de agosto de cada año en memoria del mencionado terremoto; así mismo en la antigua revista La Punta se recogen testimonios de los hechos de aquel fatídico terremoto, así como actividades en la fiesta del Señor de los Desamparados recordando la salvación del pueblo de La Punta por acción milagrosa del Señor, representada esta actividad por una catarata y castillos en las vísperas.

 

sábado, 13 de agosto de 2022

ESCLARECEDORA OPINIÒN SOBRE EL MOMENTO POLITICO

 HECHOS Y NORMAS EN RELACIÓN

AL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA

Por: Jorge Rendón Vásquez[1]

Con la pretendida seriedad que para algunos emana de los discursos parlamentarios, en los periódicos, radios y TV, que los comentan, menudean ciertos términos jurídicos contra sus objetivos de turno que son, por supuesto, ahora en un ciento por ciento, personajes de la escena política. Estos son, se diría, sus “puntos” en su bulling profesional.

En un comento anterior, recordé que, hace algunas décadas, un periodista radial, utilizando las vociferaciones como estilo, acusaba a determinadas personas de la comisión de ciertos delitos, irregularidades, infidelidades o lo que pudiera dañarlas hasta que luego de unos días las dejaba de lado y seguía con otras. Las olvidaba, porque sus víctimas le pagaban, algo más de lo que le habían pagado los que le encomendaron los ataques. Fue normal que ese periodista, se convirtiera en maestro póstumo de otros que reprodujeron su procedimiento y estilo.

Ahora, el “punto” de estos, que debe de estarles rindiendo gordo, es el Presidente de la República, un hombre del pueblo, maestro de escuela, sencillo y honesto, como cualquiera de los millones de provincianos que salieron de tierra dentro y que, perforando la coraza de la discriminación racial y social, ha podido elevarse hasta la primera magistratura de la Nación, para honra de sus iguales.

No voy a glosar la cantidad de barbaridades que salen de la boca y las compus de sus detractores parlamentarios y mediáticos. Me referiré solo a ciertas expresiones lanzadas contra él como dardos envenenados para erradicarlo de la Presidencia: traición a la patria; adelanto de elecciones; suspensión; inhabilitación; vacancia.

Traición a la patria: En una entrevista concedida por el Presidente Castillo a un periodista de alquiler de la CNN, en enero pasado, este le preguntó si le cedería un salida al mar a Bolivia. El Presidente le respondió que no, pero que eso dependía del pueblo peruano y que él se debía al pueblo. El periodista retrucó entonces: Ah, eso lo consideran los peruanos traición a la patria.

Fue la voz de mando. De inmediato, en los medios se acusó a Pedro Castillo de traición a la patria, así como así, y esta acusación rebotó en la mente de los congresistas de la ultraderecha algunos de los cuales se comprometieron a llevar al Presidente al cadalso. Pero ¿qué dicen las normas jurídicas sobre esto? La Constitución dispone que “El Presidente de la República solo puede ser acusado, durante su periódo, por traición a la patria” (art. 117º). Como la Constitución no define en qué consiste esta, se debe ir al Código Penal el que, como figura genérica, prescribe: “El que practica un acto dirigido a someter a la República, en todo o en parte, a la dominación extranjera o a hacer independiente una parte de la misma, será reprimido con pena privativa de libertad no menor de quince años.” En esa entrevista, el Presidente Castillo no practicó ningún acto para hacer lo que esta norma prohibe, ni era posible que lo hiciese. Por lo demás, el acto debe conllevar, realmente, el efecto de someter a la República a dominación extranjera o de independizar una parte del territorio nacional, en ambos casos.

Adelanto de elecciones: Un buen día, un expresidente de la República que llegó a este cargo “sin comerlo, ni beberlo”, como le sucedió al buen Sancho cuando lo nombraron gobernador de la ínsula de Barataria, declaró, muy suelto de huesos, en una entrevista, que para salir de la crisis –se le ocurrió que había una– se debería adelantar las elecciones presidenciales y de los congresistas. ¿Para qué lo dijo? Muchos congresistas no tuvieron reparo en prorrumpir en carcajadas cuyo eco resonó hasta en los cerros que circundan Lima. Pero, ¿por qué se rieron? 1) porque en la Constitución no hay ninguna norma sobre adelanto de las elecciones; y 2) porque ellos mismos no se iban a quitar sus jugosos sueldos de 23,000 soles por mes por hacer nada.

Suspensión: Otra payasada de algunos periodistas y congresistas se centró en esta figura para suspender de sus funciones al Presidente Castillo. Pero, tampoco hay en la Constitución alguna norma que trate de ella en relación a la Presidencia de la República.

Inhabilitación: Otros recurrieron a esta palabra del artículo 41º de la Constitución, aplicable a los funcionarios y servidores públicos, según lo que disponga la ley y por efecto de su responsabilidad que puede ser administrativa y penal. Pero esta disposición no se le aplica al Presidente de la República para él que se requeriría de norma expresa en la Constitución, y en la vigente no la hay.

Vacancia: Para algunos congresistas de la ultraderecha achorada y su caja de resonancia mediática, la vacancia de la Presidencia de la República sigue siendo el arma definitiva, a pesar de sus fracasos anteriores. Una lectura superficial del artículo 113º de la Constitución, que la menciona, les daría el pretexto. Veamos: el inciso 2 de este artículo dice: la Presidencia de la República vaca por: “permanente incapacidad moral o física declarada por el Congreso”. Ya se ha determinado que la permanente incapacidad moral es una incapacidad mental, significación vigente desde que esta norma apareció en la Constitución de 1839, en vista de que la del 1834 solo incluía la “perpetua imposibilidad física”; y así se ha repetido desde entonces. Por eso, en las constituciones no se menciona a la incapacidad mental que puede ser más grave que la física. Además, la incapacidad moral, como tal, no puede ser declarada de entrada, por una simple imputación. El ámbito de la moral es subjetivo, corresponde a cada persona, según sus juicios sobre lo que considera moral o amoral. Por lo tanto, para el caso de que se insistiese erróneamente en que la palabra moral en el artículo 113º de la Constitución, no alude a la incapacidad mental, no bastaría el requisito de los 2/3 del número legal de miembros del Congreso para aprobar la vacancia, dispuesto por el art. 89A del Reglamento del Congreso. Se requeriría antes la definición de los casos de amoralidad sancionados con la vacancia, cuya comisión se daría obviamente después y no antes, por el principio de tipificación previa previsto en la Constitución: “Nadie será procesado ni condenado por acto u omisión que al tiempo de cometerse no esté previamente calificado en la ley, de manera expresa e inequívoca, como infracción punible” (art. 2º24-d). Y este precepto es absoluto. Sancionar por lo que se cree que es amoral o inmoral, sin norma previa, es sencillamente arbitrario.

Prensa, radio y TV, digitados
Pero, ¿les importa el derecho a los congresistas empeñados en censurar a Pedro Castillo? Se advierte que no, para nada. Para ellos solo cuentan sus votos y sus sueldos.  Será necesario, por eso, incluir en la próxima Constitución un artículo por el cual se considere como delito el voto de los congresistas que infrinja la Constitución y las leyes.

Algo más: frente a esta farragosa embestida de todos los días contra el Presidente de la República, el dominio del derecho por quienes están con él es esencial, porque de lo que se trata es, justamente, de defender el Estado de Derecho contra la barbarie, contra los herederos del poder hispánico que, en los doscientos años de vida repúblicana, han seguido considerando al Perú como su hacienda y a las mayorías populares como sus siervos.

Es, por ello, un acierto del Presidente tener en el gabinete ministerial a un jurista de polendas como Aníbal Torres Vásquez, profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de San Marcos y autor de libros reconocidos como indispensables para el ejercicio de la actividad y la docencia jurídicas, cuyos dichos se afirman en sólidos fundamentos de hecho y de derecho. Y, en esto, ninguno de sus adversarios y contradictores le llega ni a las rodillas.

 

(Comentos, 12/8/2022)

[1] Profesor Emérito de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

ARTE POPULAR COREOGRAFICO Y COSTUMBRISTA EN PUNO

 LOS K’USILLUS

Escribe: Juan Sosa León

Tomado de JULI ETERNO

si a un juleño le preguntas ¿A qué santo se le rinde culto el 14 de septiembre? Estoy seguro que lo primero que se hará presente en su memoria serán los K’usillus. Alguien me dijo que no hay juleño que no se hubiera disfrazado y bailado de K´usillu, caso contrario, dejaría de ser juleño.

Sería una impertinencia querer describir su indumentaria y los objetos que porta. Sin embargo, el k’usillu juleño difiere de cabo a rabo con los de otras latitudes (Bolivia y Acora). Mientras aquellos visten abrigos y pantalones anchos, el juleño, lleva una levita o frak de jerga tejida en telares caseros y trusa blanca, lo cual los hace más agiles y vivaces, como un verdadero mono.

MOSHO
La palabra K’usillu es un vocablo aimara que significa “mono”. Personaje típico en varias danzas, vivaracho, fanfarrón y mentiroso. Dicen que, en sus caretas, sobre todo la nariz y los cachos, le ponen alfileres, por si alguien intenta quitarle la máscara para reconocerlo.

Los K’usillus se desplazan en grupos, haciendo monadas, bailando a los acordes del charango que uno de ellos pulsa. Cortejan a las señoritas hasta hacerlas sonrojar. Al mismo tiempo hablan en aimara fingiendo una voz muy aguda: –¿Khititsa? (¡Quién soy?) huy, huy, huy.


En efecto, no se les podía reconocer, cuentan que solo un amiguito era fácil de reconocer, pues al momento de hacer sonar su chicote lo hacía con la mano izquierda. Mi compañero de trabajo, un señor de unos 45 o 70 años de edad, me contó que, en una oportunidad, un grupo de nuestros personajes motivo de esta narración, ingresaron al templo San Pedro y al salir encontraron una manada de 12 a 15 llamas. Uno de ellos, se atrevió a montar a uno de estos camélidos, el animal, dio un salto que hizo volar por los aires al atrevido que quería realizar sus monadas en el lomo de la bestia. El improvisado jinete, no se levantó. Sus compañeros, siempre en son de broma decían:

– Huy, huy, huy Jiwatawa huy, huy, huy jiwatawa (está muerto, esta muerto) Lo levantaron entre cuatro, cada uno jalaba una extremidad, lo llevaron hasta la pileta de la plaza con el fin de reanimarlo. Al llegar al lugar, hacían el ademan de echarle agua, cuando quisieron que se incorporara le decían: – ¡Sartum! (levántate) –pero el susodicho no se levantaba y pensaron que seguía fingiendo el desmayo. Y seguían la monada, bailando y haciendo piruetas alrededor del compañero.

Alcides Catacora Pinazo
La gente que observaba la pantomima reía de buena gana. Sin embargo, al momento de querer desplazarse por las calles, se dieron cuenta que el desmayado estaba más tieso que un palo de eucalipto, es decir, estaba ya bien muerto hace rato. En un segundo pasaron de la risa al llanto, no obstante, algunos curiosos seguían riendo, pues pensaban que la escena final, era también producto de las travesuras de los K’usillus.

Al día siguiente, todos tuvieron que desfilar por la policía. Desprovistos de sus caretas y su anonimato, esclarecieron a la autoridad su presunta participación en un delito, pues para la ley no hay K’usillu ni huy, huy, huy que los ampare. También me contaron que muchas damitas se disfrazaban de K’usillus, demostrando la paridad de género. Yo era incrédulo al respecto, hasta que una señora que tenía su tienda me contó que muy sigilosamente se le acercó un K’usillu y al oído le dijo:

– Señora, por favor, facilíteme su baño para hacer mis necesidades, soy fulanita de tal y no puedo hacerlo como los demás, en la calle. Después de muchos años estuve de pasada por Juli en la fecha indicada.

Juan de la Cruz Machicado
El dueño del carro, nos sugirió que observáramos unos 10 minutos la fiesta, todos accedimos, subimos a la tolva del vehículo y observamos un tumulto de personas que avanzaban tras de un niño de 4 o 5 años de edad. Con su lujosa indumentaria de K’usillu, hacia las delicias de los espectadores. Con su chicote dibujaba hermosas figuras en el piso y bailaba saltando sobre las figuras que diseñaba en la vereda. Posteriormente me entere que el niño, era el nieto de mi amigo más entrañable de Juli. Para terminar esta narración, contaré lo que un amigo bromista que estudió en el colegio de Juli y que seguro bailó con sus compañeros, expresó en su lengua aimara, no con el fin de ofender, solo para hacer reír a las personas con que conversábamos en un grupo de amigos:

–“Juliñunakax K’usillut Isthapisisax imillanakar arkanaqasinxa, imillanakan Ch’inap mukhisipki” (los juleños vistiéndose de k’usillus persiguen a las chicas y están oliéndoles el trasero).

Max Casillo


 

miércoles, 10 de agosto de 2022

EN EL DIA INTERNACIONAL DE LA JUVENTUD

 POR LA JUVENTUD

REVOLUCIONARIA

Escribe: Milciades Ruiz

Hemos llegado al mes de los vientos, en el ciclo anual para el hemisferio sur del planeta. Los niños podrán elevar sus cometas. El oscuro invierno va quedando atrás y pronto llegará la primavera en la que todo florece. Así también, en nuestro ciclo de vida, llegamos a la juventud, que es la etapa decisiva, la más heroica y gloriosa de nuestra existencia.

En esta etapa definimos nuestra personalidad. Nos orientamos por los valores que estimulan nuestros esfuerzos en procura de lograr la superación personal y social. No todos tenemos las mismas posibilidades, pues mucho depende de las condiciones materiales en las que llegamos a esta etapa y, de las condiciones sociales en el contexto histórico.

Respondemos políticamente a esas condiciones asumiendo los retos que nos depara la historia para nuestro tiempo. De esa respuesta, depende el futuro nacional. Nuestro país, no hubiese cambiado su situación feudal, si la generación de jóvenes de la década de 1960, no hubiese asumido su rol histórico. Han sido los jóvenes chilenos, los que han obligado a cambiar la Carta Magna de su país. Los ejemplos son muchos.

Los jóvenes de un pueblo que sufre, absorben la problemática social y toman iniciativas en busca de soluciones, para acabar con las causas de los padecimientos. Son rebeldes porque están disconformes con las condiciones imperantes. Cambiar esta situación se convierte en un ideal supremo. Son ellos, los que traen la renovación venciendo la resistencia del conservadurismo que se aferra al sistema decadente.

Las grandes rebeliones como las de Túpac Amaru II, han tenido en la juventud, su mayor masa combativa. Todas las conquistas sociales tienen como principal fuerza a la juventud que las impulsó. Es la que gana las guerras y, todas las victorias se la debemos a ella, que lo da todo por los ideales de superación. Jóvenes revolucionarios como Javier Heraud, son gestores de la liberación humana.

Pero el rol histórico de la juventud no es solo de fuerza. Se recurre a ella solo cuando la necesidad obliga. En el desarrollo de los pueblos, la juventud tiene un rol multidimensional, que constituye la base de sustentación para el mejoramiento de las condiciones de vida, en toda época histórica. Son los jóvenes, los más emprendedores en el campo del deporte, ciencia, tecnología, negocios, arte, política, etc.

Según la calidad de la juventud, es que tendremos los líderes del mañana. No solo en las tareas de gobierno, sino también, como conductores en todos los sectores de la vida nacional. Esto, le da a la juventud un rol estratégico en el desarrollo de la patria. El apoyo a la juventud nacional, es como sembrar para obtener buena cosecha de desarrollo humano.

Siendo así, tan fundamental y estratégico, ¿Cómo es que nuestro país no tiene una política de estado que le preste la máxima atención a la juventud? No hay, una entidad encargada específicamente de desarrollar sus capacidades, para que tengamos una base, un semillero de alto rendimiento en la sostenibilidad del futuro nacional.

Nos preocupamos por los recursos naturales, pero no, por nuestros recursos humanos, que están por encima de todo. Abogamos por la pureza del agua, del medio ambiente, pero no por la pureza de nuestro semillero social. Hoy seríamos mejores personas, si hubiésemos tenido el apoyo de un estado promotor del desarrollo juvenil y no tendríamos que lamentar la pésima calidad de nuestros gobernantes ineptos.

La visión de la problemática nacional, del desarrollo del país, las proyecciones hacia el futuro, los objetivos y metas de la sociedad, la fisiología económica, social y política, deberían ser parte de la formación de la juventud peruana. Se ganaría mucho enseñándoles la elaboración de proyectos de desarrollo, manejo de instrumentos financieros para viabilizar iniciativas, formulación legislativa, entre otras habilidades.

Así, NO
La potencialidad de nuestros recursos juveniles es inmensa, pero no la vemos, ni la sabemos aprovechar. No la impulsamos, ni le damos las facilidades para su expansión productiva. El entusiasmo está concentrado allí, es la llama viviente de los ideales más puros. Por el bien de nuestra sociedad en desarrollo, es necesario y conveniente elevar su calidad generacional. Ello ayudaría enormemente a resolver los grandes problemas nacionales de desempleo, tecnologías, PBI, etc.

Para ellos!

Hay experiencias nacionales interesantes en el despliegue juvenil. Cuando la iglesia cristiana tomó partido por los pobres, en la década de 1960, dio margen para el surgimiento de la “teología de la liberación” solidarizándose con las demandas populares. Surgió el Movimiento Sindical Cristiano -MOSICP y era la iglesia la que estimulaba las iniciativas de jóvenes católicos que, en gran número salían al campo a organizar sindicatos campesinos.

Otra experiencia interesante fue la que propició el gobierno de Velasco, con el Área Juvenil, del SINAMOS. Amparados por el estado, los jóvenes participaban en el programa “Trabajo Popular Universitario- TPU. Compartían las faenas agrícolas, al mismo tiempo que intercambiaban ideas sobre la realidad nacional y la asociatividad empresarial. Muy distinto fue lo que hizo Fujimori, metiendo tanques de guerra a los claustros universitarios.

Pero también, los partidos políticos daban acceso institucionalizado a los jóvenes militantes, preparándolos como cuadros políticos o, futuros dirigentes. Todo eso se ha retraído y los jóvenes optan ahora por crear colectivos políticos, ante el desamparo en el que se encuentran. Los jóvenes necesitan orientación ideológica, pero los referentes no cubren la necesidad y decepcionan con su falta de claridad en estos días de incertidumbre.

Hay un vacío de liderazgo que resulta negativo. Tengamos en cuenta que, una mala orientación de la juventud, puede conducir a su descarrilamiento cuando se pierde el equilibrio de la racionalidad, primando el fanatismo y la intolerancia. Por ejemplo, en nuestro país, los jóvenes maoístas imitando a los guardias rojos de China, se radicalizaron extremadamente en la década de 1980, queriendo imponer sus ideas a la fuerza, degenerando en terrorismo.

Por eso es importante que la juventud aprenda a entender las leyes de la naturaleza. Los principios del universo le darán las armas para desarrollarse mejor, siendo certeros en la interpretación de los hechos, análisis y conclusiones. Lo que distingue a los jóvenes revolucionarios es su conducta racional, pues actúan por convicción de conocimiento y no por emotividad.

El 12 de agosto, es el “Día Internacional de la Juventud”. Va mi saludo a la juventud peruana. Más que celebrar, hay que plantearse tareas que podamos realizar para elevar la calidad generacional de nuestros jóvenes. Contribuir con nuestra experiencia a esclarecer situaciones que orienten a la juventud, es nuestra obligación. Es una tarea que deberíamos asumir responsablemente. Salvo mejor parecer.

Agosto 9- 2022

lunes, 8 de agosto de 2022

LIBRO SOBRE VILQUECHICO (MOHO, PUNO, PERU)

 Escribe: Guillermo Vàsquez Cuentas

punoculturaydesarrollo.blogspot.com,

A mi dilecto y antiguo amigo JOSE LUIS AYALA vaya mi profundo agradecimiento por haberme hecho llegar, con su acostumbrada generosidad, y como obsequio, el libro LIBRO DE ORO EN EL BICENTENARIO de Vilquechico, editado y publicado por la Municipalidad Distrital de ese pueblo que tantos hechos memorables tiene registrados en la historia de los Omasuyos, sector oriental de las tierras adyacentes al gran Titikaka.

Adelanto mi conclusión general aunque tal vez apresurada -debido a una primera pero detallada revisión- del contenido del volumen, señalando que de las 558 páginas que lo integran emana con fuerza ostensible el espíritu identitario de los aimaras orgullosos de su tradiciones; lo cual va de la mano con el amor extraordinario por ese hermoso paraje collavino de quienes decidieron, impulsaron, participaron, colaboraron con la auspiciosa publicación de esta obra.

Junto con esa anticipada opinión, no puede dejar de decirse algo sobre algunas partes del contenido del libro que a nuestro muy modesto juicio merecen ser mencionadas.

En sus primeros términos el libro contiene un tratamiento poco conocido, especial e ilustrativo, de la toponimia de Vilquechico.

En esa primera parte brilla la sinopsis histórica que, con la solvencia a que nos tiene acostumbrados, corre a cargo de Victor Calsin Anco. A nuestro juicio se trata de una excelente introducción a la historia de Vilquechico que es tratada con mayor amplitud en la Tercera Parte y en la Cuarta Parte, creo que ambas de la autoría de Leoncio Mamani Coaquira.

Los datos e informaciones sobre la geografía, la organización política y la economía del ámbito distrital aparecen en la Segunda, Quinta y Sexta Partes, en todas con un nivel de profundidad medio pero suficiente para el conocimiento de la realidad de Vilquechico.

La dimensión social de esa realidad es abordada en la Séptima Parte: Costumbres y Tradiciones, en la Octava Parte: Conjuntos Folklòricos (propiamente arte coreográfico popular), Novena Parte: Educación y Principales Instituciones; Décima Parte: Deportes; Decimoprimera Parte: Religiosidad y Festividades; y, Decimosegunda Parte: Turismo.

Parte muy especial y sugerente, además de justiciera, es la Decimotercera Parte dedica a “Personajes”. Una entrevista a un vilquechiqueño, indagatoria sobre la vida y obra de Carlos More, destacadísimo hijo de ese pueblo, realizada por José Luis Ayala con maestría de sabueso cultural, abre esta última Parte. Por lo demás, bajo la pluma de Miguel Paucar Apaza, César Condori Condori, aparecen mini biografías de gente destacada del lugar: Lucas Castillo Luque, Luis Quinto Condori, Rafael Condori Mamani, Alexis Céspedes Quispe, Victor Quispe Luque, Benito Mamani Condori, Maximo Santander Rojas, Florencio Palero Condori, Aurelio Choquehuanca condori, Wilson Huancapaza Canaza, Elvis Capia, Elio Machaca Villalba.

La parte final del libro está dedicada a presentar “Poemas y Canciones” de diversos autores, nativos y foráneos vinculados en distintas formas con el pueblo vilquechiqueño.

Ya en el final, bajo el epígrafe “El otro rostro d la historia” se insertan artículos y ensayos cortos sobre Vilquechico y sobre las personalidades naturales de ese pueblo. Destacan los trabajos dedicados a Carlos More Barrionuevo; los escritos de José Portugal Catacora sobre “La Colonia Indígena de Trabajo Colectivo de Vilquechico, 1943-1948”; (dos ensayos cortos con el mismo titulo); de José Luis Ayala: “Vilquechico en el Corazón y la Memoria” y “Carlos More, Amigo de Cèsar Vallejo”.

Se incluye también como “Anexo” varios artículos todos interesantísimos de Hernán Amat Olazabal: “Visión Histórica de Puno: el valioso legado del tiempo prehispánico”; “Del esplendor de Tiwanaco a los reinos altiplánicos, 1,200 a 1,450 d.C”; “La Agricultura y los camellones”, “Síntesis histórica de Puno y su entorno. El altiplano del Collao”; “El Lago Titicaca”.  Mientras, Hernan Cornejo Velásquez, trata un tema de su especialidad: “Cocina Aymara”.

No se puede dejar de decir que este esfuerzo de la Municipalidad Distrital de Vilquechico, debería ser imitado por todas las municipalidades del departamento puneño. Si esa aspiración llegara a instrumentarse con el tiempo, tendríamos en nuestra tierra puneña las posibilidades documentales para un conocimiento cabal, total y completo de nuestro pasado presente y futuro, digno de dejar como legado a quienes han de seguirnos. <:>

Vaya mi más cálida y puneñista felicitación al alcalde y concejeros de la Municipalidad distrital de Vilquechico. (Guillermo Vàsquez Cuentas, agosto 2022)