jueves, 10 de mayo de 2018

COSTUMBRES PUNEÑAS


PULI PULIS
Leónidas Cuentas Gamarra
Fragmento del folleto de su autoría “LA FESTIVIDAD DE LA SANTÍSIMA CRUZ DE HUANCANÉ”
(…)
E

l custodio de la cruz huancaneña ha venido en llamarse “Alferado”,  derivación que viene sin duda de “Alfé­rez”, o sea de alguien que hizo en aquellas épocas, algo así co­mo un soldado perteneciente al ejército del pueblo, tanto más que la etimología del vocablo "Alférez” ya tenía en la Colonia el signifi­cado de "cierto cargo municipal en los pueblos de indios” y como ade­más también tiene el significado de "Oficial que llevaba la bandera o estandarte”.
Con posterioridad a la guerra con Chile, la feligresía indí­gena determinó rendir su pleitesía al Señor Crucificado formando com­parsas de una especie de soldados, que vinieron en llamarse los “Puli-Pulis” o "Quena-Quenas", representando simbólicamente una especie de Guardia de Honor.
Sus componentes van vestidos con un atuendo muy especial, compuesto por un quepís de los que se usaba du­rante el conflicto armado al que nos hemos referido, al que le han adi­cionado un pequeño plumaje, una camisa blanca, sobre la que se ciñen un chaleco negro, cubriendo al resto del cuerpo una falda blanca am­plia fruncida a la altura de la cintura, abierta por delante en toda su extensión que va sobrepuesta encima de un pantalón negro. Completa el atuendo un poncho pequeño tejido con figuras y en colores vivos que le cae a la altura de la cadera.
Además, dentro de los bailarines encontramos una especie de bufón que se llama "Cusillo” en aymara, cuya traducción al castellano sería la de “mono”, cuyo papel es efectivamen­te realizar monadas que causan hilaridad a los espectadores. Va vesti­do de un disfraz negro en forma de "dominó” manufacturado con fle­cos hechos a mano en toda su extensión y en la cabeza una burda care­ta con capuchón del mismo material. Porta un largo zurriago que esgrime diestramente, con el que produce de rato en rato chasqui­dos secos a manera de cohetillos chinos, con el que además realiza una serie de piruetas asustando a los niños.
La música es pentafónica y la ejecutan con un instrumento que se llama "pinquillo” o flauta con em­bocadura y cuya tonalidad es singular ya que solo se presta precisa­mente para que los mismos ejecutantes dancen con vueltas y contra­vueltas a pasos menuditos y muy rápidos.
Como una actitud satírica se dice que estos "Puli-Pulis”, representan un remedo al “roto chileno” y de ahí la procedencia del kepis y de la falda partida, lo que coincide con los hechos por la época en que hicieron su aparición para solemni­zar los festejos de la Santísima Cruz de Huancané.

Uriel Montúfar
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- En su libro “APUNTES ANTROPOLOGICO-SOCIALES DE LAS ZONAS AYMARAS, Ed Corpuno S/F pg. 82, Cuentas Gamarra señala que los Pulí—pulís o Quena—quenas. Son danzarines pu­ramente varones; utilizan el pinquillo y el tambor con resonantes, que ejecutan ellos mismos. Se trata de una danza que ridiculiza a los soldados chilenos del 79, es por ello que su atuendo está confor­mado por un Kepis de esa época, a veces los hay auténticos, llevan un poncho pequeño, pañuelos grandes atados al antebrazo, chale­co de colores y un faldón que les llega casi hasta los tobillos, parti­do en un lado y que representa precisamente una camisa rota, que seguramente sirvió de motivo para calificar a los chilenos de aquella época como los “rotos”.

- NOTA DEL DIFUSOR: Resulta interesante señalar que conforme a las costumbres altiplánicas, los alferados si bien responden por la organización de la fiesta, particularmente de la recepción a invitados en el local señalado, el financiamiento de los gastos que ella irroga se hace en parte con las contribuciones de amigos y familiares. Al respecto Cuentas Gamarra en el mismo folleto señala que: “Las “apjjatas” consisten en la contribución que hacen los familiares, ahi­jados, compadres, devotos y algunos cumpliendo en reciprocidad las que a su vez recibieron en la oportunidad en que pasaron la fiesta como alferados. Todas ellas se anotan en un cuaderno y se traduce en especies de di­ferente clase, esto es, bebidas, animales vivos, velaciones, castillos, sicuris y dinero. Cuando se trata de castillos y sicuris, por lo general lo hacen en grupos para prorratearse todos los gastos por iguales partes, designándose entre ellos el encargado de darle su debido cumplimiento. Si son los sicu­ris, los de la “apjjata” los traen contratados por una cantidad determina­da de dinero, que puede ser veinte o treinta mil soles por todos los días de la fiesta, teniendo además la obligación de transportarlos en carros ex­presos y correr con todos los gastos de su estadía, esto es, alojamiento, co­midas y bebidas”.

- Sobre los Puli-Pulis también han escrito, entre otros, David Frisancho Pineda y Alfonsina Barrionuevo


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