miércoles, 22 de marzo de 2017

DANZAS PUNEÑAS DE CARNAVAL

EL HUAYÑO
y   LA MARINERA

WÁLTER RODRÍGUEZ VÁSQUEZ        

El huayño…canto universal del Perú indio y mestizo…
Esta definitiva afirmación de José María Arguedas ha inspirado a muchos estudiosos a conceptualizar esta forma de música popular andina; Rodrigo Montoya afirma: “..se trata de un género musical  considerado precolombino, que por motivos desconocidos se ha desarrollado muchísimo después de la conquista..”. Según otros estudiosos su origen sería colonial, para llegar a ser en el S. XX, el medio de expresión musical principal del hombre andino.
Su estructura musical simple y flexible ha permitido la presencia de diversas variedades de huayños, según los contextos geográficos y culturales desde donde emergen. Si se considera que hay cientos de géneros musicales, el huayño con distintas denominaciones etnolingüísticas es el más popular: “karamusa” o huayño campesino en Ayacucho, “chimaicha” en Junín, “chuscada”, “sacsha” o
Cholita Puneña por M. Aguilar
“huaquilla” en Ancash, huaylarsh, muliza, Santiago, tunantada, chonguinada y tantas otras variantes rítmicas de origen indino. Emilio Vásquez refiere: “..cualesquiera que sea la modalidad que haya ido adquiriendo, el waiño sigue su trayectoria de waiño, conserva a través de todo su sustancialidad y su acento indestructiblemente indígena”.
El huayño, sin duda es una herencia de origen precolombino; es la forma musical más difundida en las sociedades andinas del Perú con diversas variantes regionales y tres componentes: música, canto y baile.
En nuestra región coexisten dos modalidades: el huayño urbano que se genera en la configuración social citadina y goza de la preferencia de casi todos los estratos sociales y el huayño rural que procede de éstas zonas y localidades alejadas, por ejemplo el recio y enamorador q´hajelo cordillerano, o la qh´aswa capachiqueña de carnaval, es reminiscencia del huayño actual. El huayño urbano tiene su crisol en dos generaciones de compositores de clase media – nacidos entre 1880 -1930 - que han vertido lo más selecto de sus creaciones en muchas “marineras y huayños representativos” de la Pandilla Puneña.
No se debe soslayar el cambio social y la influencia mediática que se suscita en estos últimos tiempos; pues se está generando una tendencia a uniformizar las formas tradicionales del huayño puneño, con la incursión de cantantes acompañadas de arpa y teclado electrónico interpretando estereotipadas melodías de la sierra limeña, con gran acogida por cierto, en los sectores rurales del sur andino y los miles de migrantes en la urbe capitalina desde la voz de Dina Paucar y el “arpa chancayana”, el huayño sureño de la aymara Rosaura de los Andes, el requinto del ancashino Raúl Erquinigo o las guitarras ayacuchanas de los Gaytán Castro.
Es y será entonces el huayño, dínamo socio-cultural en el proceso de construcción de las nacionalidades, desde la música tradicional en conjunción con las nuevas tendencias del arte popular peruano.
                        
El huayño pandillero…
En Puno, tenemos tantos huayños como provincias, cada uno con su “estilo”, distinguible a la audición sonora, ritmo, intensidad, timbre y otros “atributos” locales que permanecen en la estructura mental individual y colectiva. Este género musical  - al igual que las danzas y su vestuario, costumbres alimentarias, etc. – varía de un lugar a otro; así, tienen su estilo propio el huayño yunguyeño, sandino, puneño, ayavireño, moheño, juliaqueño, etc. y en cada contexto provinciano ocurren algunas variantes.
El huayño pandillero – soporte melódico de la Pandilla Puneña – ha seguido un proceso de adaptaciones al ritmo pausado, señorial, elegante de la danza y su correlación a un tiempo y espacio: el carnaval puneño. Los compositores de este huayño debieron “sentimentalizar” sus conocimientos musicales con las características danzarías de la pandilla puneña para lograr emblemáticas composiciones que perviven a despecho del tiempo, incluso a recientes composiciones. “Huayño Pandillero” de Alberto Rivarola es – por ejemplo - una de las composiciones primigenias que subsisten con el nombre de “Rosas en flor”.
Emilio Vásquez en su ensayo “Exégesis de la Pandilla” – ya citado – distingue el huayño pandillero de otros, así “…la piedra de toque de las expansiones populares [..] fue el waiño; pero no precisamente el waiño de los campos, el waiño auténtico, rudo […] sino uno más evolucionado, más pulido..”.

y… su Marinera
La marinera peruana tiene sus antecedentes en la zamacueca, danza de pareja de la región sudamericana, de cuyo origen histórico y étnico no hay claridad; su aparición sería en la segunda década del S. XIX. En Lima se visibilizó por la década de 1820, expandiéndose a las nacientes repúblicas de Chile, Argentina y Bolivia y en menor intensidad a Uruguay, Paraguay y Ecuador. Investigadores como Christian Spencer (2010:74) respecto a su evolución en otras formas, afirma: “…la instrumentación, la velocidad, o tiempo conforman las principales diferencias entre zamacuecas de los distintos países, sobre todo a inicios del S.XX” haciendo referencia a la cueca chilena, argentina y boliviana de la actualidad.
En la costa peruana, la chilena que así se llamaba a esta danza, fue cambiada por marinera por Abelardo Gamarra, al finalizar la guerra con Chile, en honor a nuestra Marina de Guerra y al héroe nacional Miguel Grau. Su incursión en la sierra peruana se verifica en las variantes actuales: marinera cusqueña, ayacuchana y puneña como las de mayor notoriedad.
La marinera puneña es preludio insustituible al inicio de la pandilla; en su ejecución -diferenciable de las aludidas- se realizan movimientos cadenciosos y pausados de galanteo, enamoramiento, rodeos y medias vueltas, sobrios movimientos de pañuelo, y un suave cepillado de pies en su remate, todo esto en dos momentos similares de ejecución con una breve pausa de intermedio.
Como forma musical, la marinera puneña es también diferenciable en su composición temática y en audición. Es la estudiantina o centro musical el soporte melódico genuino de la marinera; en una acertada descripción – de las pocas existentes – Augusto Vera Béjar afirma: “el diálogo entre los instrumentos cantantes y los acompañantes es continuo y lleno de quiebres y bordones. Se escribe en compás binario compuesto de 6/8 aunque por su ritmo, un poco lento, se adecua también en muchos pasajes […] al compás ternario de 3/4”.(2006-54)
Varios conjuntos pandilleros de Puno han adoptado composiciones que las consideran emblemáticas: APAFIT baila con la “La Paradita” de Cástor Vera, los Theodoros con “Oh Marinera” de Eladio Quiroga, “Unión Puno” con “Linda Puneñita” de Eladio Quiroga, etc.
                                                                                    
Magia y carnaval en el Titikaka…

El carnaval citadino en Puno se manifiesta con la Pandilla Puneña, declarada como “Patrimonio Cultural de la Nación”; única danza mestiza nacida en la ciudad, por cierto con profunda raíz indígena, aportes hispanos y algunas influencias sudamericanas. En correspondencia a su denominación se baila con el huayño pandillero: forma musical de ritmo y cadencia apropiados a los movimientos desarrollados durante su ejecución.
Baile de “Viernes y Domingo” de Tentación, irradiado tempranamente a algunas provincias y recién a otras; tiene su origen en Puno a inicios del S. XX.                                           
El atuendo de los cholos y cholitas es el resultado del proceso de mestizaje en el altiplano peruano- boliviano; así, el vestuario de la cholita puneña y paceña son similares, solo diferenciables entre el de uso cotidiano y el traje de fiesta para los carnavales y otros acontecimientos festivos.
El baile se desarrolla en parejas con desplazamientos coordinados en filas, columnas, círculos, etc. denominadas “figuras”- mudanzas - que asumen diferentes nombres según su evolución coreográfica, siendo anunciadas por el “bastonero” – varón de la primera pareja - en cada cambio o mudanza. Enrique Cuentas registra y describe 30 mudanzas en el año 1953, muchas aún se replican conservando su tradición e historia; en los concursos de las últimas décadas se observan otras mudanzas que no aportan a la esencia de la danza, es el costo de la competencia. En su origen, muchas “figuras” eran reminiscencias de la cuadrilla y el minuet europeos.
Un dato interesante escribe Augusto Vera: “las similitudes con el pericón (argentino) van desde el nombre de algunas de sus figuras[…] “paseíto” o “espejito” en el caso del pericón y “farolito” en la pandilla, hasta la forma de “ordenar” las evoluciones: “ ¡echen las burras al corral y ellos a coronarlas!” en el pericón o “¡las cholitas adentro y los cholos afuera!” en la pandilla”(2006-47).
Enrique Cuentas Ormachea, excepcional depositario de testimonios orales, observador presencial de primigenias pandillas y acucioso escritor afirma: “las primeras pandillas surgieron hacia 1910, aun sin organización y estudiantinas compuestas por dos quenas y guitarras[…] De esta época data la primera pandilla de Montesinos y las organizadas por los Cuentas y Juan José Zea. La organización alcanzó perfección en 1917. En 1920 desterrados los instrumentos de viento[…]salió la pandilla de los Cuentas con una estudiantina de 25 instrumentos, dirigida por Alberto Rivarola, con una admirable orquestación de violines, mandolinas, guitarras y guitarrones”(1953:73)
Esta forma danzaría urbana, identitaria de Puno en el Perú y el mundo, felizmente  no está acosada por el repliegue social o la extinción cultural: se organiza y baila con alegría y entusiasmo colectivos en Ayaviri, Juliaca, Lampa, Pucará, Azángaro, Putina, etc. por experimentados pandilleros, animosos jóvenes, niños y niñas de nueva generación. 
Las melodías son elaboradas siempre en estudiantinas, de ellas emerge el “huayño pandillero”: música y canto identitario ante el mundo, armonía citadina, carnavalera, embriagadora, amorosa que serpentea desde la complicidad del Huajsapata….a la luminosidad del Titikaka.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:

-          1986  Antología de la Música Puneña. Tomos 1-5-6. CORPUNO
-          1953  Cuentas Ormachea, Enrique. “Elogio de la Pandilla” en: Revista IAA No.2.Puno
-          2010  Mendivil, Julio. “Yo soy el huayño” en: A tres bandas-Medellín.Colombia
-          2007  Rodríguez Vásquez, Wálter. “Música Popular de Puno” -Tomos I-II-III-GDS-GR.Puno
-          2010  Spencer E. Christian. “Cien años de zapateo”: en “A tres bandas”-Medellín-Colombia
-          1937  Vásquez, Emilio. “Exégesis de la Pandilla” en: Album Gráfico de Puno-Puno 1937
2006  Vera Béjar, Augusto. “Música, danzas, tradiciones y personajes puneños”-Arequipa 

No hay comentarios: